miércoles, octubre 03, 2012

To catch a unicorn

Yo pensaba domar una cebra, llegar cabalgando a recoger a mi amiga en el West Village, y de ahí directo al Town Hall a ver a David Byrne. "If you want to impress me, it's got to be a unicorn", me dijo ella. Así que la cebra se fue para el carajo y empezó mi investigación sobre los unicornios. ¿Dónde viven? ¿Cómo atraparlos?

Después de agotar libros fantasticos, enviarle un mail a Silvio Rodríguez (me contestó que cuando el escribió la canción sobre el unicornio azul estaba refiriéndose a unos jeans), el disparate de Wikipedia: El Unicornio es una criatura mitológica representada habitualmente como un caballo blanco, con patas de antílope, barba de chivo y un cuerno en su frente, decidí ir al Bronx Zoo a tratar mi suerte con los animales. Mi primera opción eran los caballos y las cebras, que supongo primos de los unicornios, pero gracias a la yerba me habló un mono. Me gusta fumarme un joint caminando entre los árboles gigantes del zoológico, sintiéndome Hemingway en un safari africano mirando a leones, tigres, jirafas hasta el Dancing Crane Café donde me bebo una cocacola y sigo el peregrinaje hacia los reptiles. Perdido en mis pensamientos escucho un psss pssss psssss uuuuuaaaaá:

I am really sorry to bother you my dear gentlemanuuuuuaaaaá, but, would you happen to have more weed at the momentuuuuuaaaaá?me dice el mono. Miro a todas partes buscando al ventrílocuo, estamos solos.
Well, yes, I have another joint herele digo sacando el tabaco de mi bolsillo. La visión de la yerba retornó al mono a su estado animal salvaje: saltó, dio vueltas, gritó, se masturbó. Cuando se tranquilizó decidí preguntarle sobre los unicornios. El mono, alternando el inglés con el español y el francés y los uuuuuaaaaaás, me informó lo siguiente:

Los unicornios van al zoológico todas las madrugadas. Son animales, perdón, seres especiales (no les gusta ser considerados animales) que se divierten burlándose de los animales enjaulados, pero este es su único defecto.
No tienen alas, contrario a la creencia popular, no vuelan, cabalgan en el aire.
No son sólo blancos. Pueden ser amarillos, verdes, azules, morados, negros, marrones y rojos. A veces aparece alguno transparente, pero muy rara vez y casi siempre anuncia un terremoto o un tsunami, aunque apareció uno cuando Dan Brown publicó El Código de Da Vinci.
Su cuerno puede ser plateado o dorado, y es de carne.
Mejor que un mockingbird pueden imitar todos los sonidos de la naturaleza, desde una cascada, el rugido de un tigre, el aullido de un lobo, el chirrido de un delfín, el retumbar de un trueno, la música de los ruiseñores. Su voz natural guarda más parecido al violin que al relincho.
Sólo pueden ser atrapados a las 3:33 de la madrugada. Hay que vestirse de amarillo; poner música china; cerrar los ojos; extender los brazos con un pedazo grande de cheesecake en cada mano. Cuando uno siente un beso suave en las palmas, abrir los ojos y abrazarlo. Eso es todo, el unicornio se queda quieto y no trata de escapar. Desde ese momento te pertenece. Llega cada vez que quieras, sólo tienes que decir tres veces la palabra Tormenta en cualquier idioma.

"I'm gonna get you your unicorn", le digo a mi amiga.
"Please Juan, tonight, tonight, I can't stand my life without a unicorn", me dice ella.
"I promise you", le digo confiando totalmente en mi trato con el mono: me va a ayudar a atrapar el unicornio; yo debo llevarle todos los viernes una onza de yerba, y los sábados crack.





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