martes, julio 29, 2008

The hawK

Cazar y pescar eran actividades exclusivas de papá y mi hermano; así como lavar, fregar, planchar, cocinar y llorar eran actividades exclusivas de mamá y mis hermanas. La única actividad exclusiva mía era leer El Conde de Montecristo. Recuerdo que cuando veía a papá y a mi hermano preparándose para ir a matar pajaritos y peces me sentía raro, apartado, y deseaba que los años pasaran pronto para poder formar parte de esa hermandad de hombres, con sus conversaciones de malas palabras y sus diversiones varoniles. Por eso cuando papá le dijo a mamá que yo iría con ellos a cazar la mañana siguiente, la euforia no me dejó disfrutar de la yuca con queso frito; pude dormir porque cuando niño no conocía el insomnio.

Me despertó mamá con su mano suave, todavía oscuro, a veces cantaba un gallo. Salí del baño con jabón de cuaba en las orejas; en la cama estaba el atuendo elegido por mamá para mi primera cacería, un atuendo adecuado al monte, especialmente por los jeans cortados más abajo de las rodillas, y las botas.

A las 4 y media de la mañana es poco lo que se puede ver en el camino del pueblo a la montaña, tal vez las siluetas de los perros ladrándole a las siluetas de nuestros caballos y alguna soñolienta sombra de vaca masticando una y otra vez la yerba digerida por la tarde. Llegando a Los Quemaos las casuchas estaban cerca de la calle sin pavimento ni acera, a veces se escuchaban los ronquidos de hombres que cenaron con víveres.

No le aconsejo a ninguna madre dejar que su hijo chiquito monte en las ancas de un caballo manejado por el otro hijo ya adolescente, quien se cree autorizado a enseñar, sin advertencias, algunas rudezas inherentes a las bestias. Varias veces me agarré a la cintura de mi hermano con la seguridad de una caída, especialmente cuando hacía que el caballo, punchándolo en el cuello con una espina de una mata de limón, se parara en las dos patas traseras. Cruzando el río Yuna, con el amarillo empezando a teñir el horizonte, un árbol arrastrado por la corriente chocó contra nosotros, cortándome la rodilla izquierda, aguanté las lágrimas como un hombre.

Después de varias cuestas llegamos al valle del Candongo de manos con el sol. Dejamos los caballos en el rancho de un campesino que conocía a mi abuelo y seguimos a pie. Ellos prepararon los rifles de perdigones, me dieron la mochila que olía a detergente materno y que al regreso seguiría oliendo igual. Nunca entendí cómo después de pasarse un día entero cazando, y según ellos con éxito, llevaban a la casa sólo un par de palomas silvestres; descubrí el misterio debajo de una inmensa mata de mango, una especie de comedor comunitario para toda clase de pajaritos. Mi hermano me señaló un puntico que se movía de mango a mango; una cosita insignificante, una vida pequeña, un zumbador. Mi hermano quiso afinar la mira de su rifle, apuntó, disparó, pulverizando al pajarito. Luego apuntó hacia una cigua palmera, hiriéndola en un ala. Me mandó a recogerla, tuve que perseguirla entre la yerba alta, los cadillos se pegaban a mis pantalones, y la rodilla empezó a sangrar de nuevo. Yo quería demostrarles que podía ser un buen cazador, pero cada vez que intentaba agarrarla, la cigua, en su terror, me picaba las manos. Al fin la atrapé y se la llevé; mi hermano me dijo que la dejara gritar. Entonces entendí hasta dónde llegaba la pericia de mi hermano con un rifle, la había herido a propósito, para que la cigua, con sus gritos de socorro, llamara a sus hermanas. Fue una masacre, mi papá apuntaba, mi hermano apuntaba, yo cerraba los ojos. Ni siquiera trataron de recogerlos, mataron más de cien pajaritos por amor al deporte. Mi papá encendió un cigarro y me pasó su rifle cargado, pesado, para que yo lo intentara. Recibí sus instrucciones como un alumno bruto; apunté temblando a un mango rojo, maté una madam zagá. Papá me miró orgulloso. "Qué suerte tienen lo que no se bañan", dijo mi hermano pasándome la mano por la cabeza.

Dejamos atrás el holocausto de plumas para bañarnos en el río Tireo. Ellos conocían una poza de fría agua clara, alimentada por un arroyo que venía desde la loma de Constanza; en las piedras habían garabatos de 500 años hechos por las muy poco artísticas manos taínas. Cerca de una chorrera, tal vez llevado por la sed, había un halcón mojado. Algo en su postura indicaba una herida, sus alas estaban enredadas con hilo de pescar. Yo pensé que mi papá y mi hermano iban a tomar turnos para matarlo. Ellos soltaron los rifles, y empezaron a hacer planes para liberarlo. Todomundo sabe que las garras de los halcones, para no hablar del pico, son armas que pueden causar heridas profundas, y un halcón herido luchará hasta el final, sólo la muerte podrá doblegar esa naturaleza brava de predador nato. Mi papá tuvo una idea digna de un programa de Animal Planet, se quitó la camisa, y se acercó lentamente. El halcón lo miraba con desdén, tal vez estaba cansado, porque dejó que papá se acercara lo bastante para cubrirlo con la camisa. Sin ver, con su mundo a oscuras, el halcón se tranquilizó; mi papá y mi hermano sacaron la navaja suiza y cortaron con sumo cuidado fraterno alrededor de las majestuosas alas que, extendidas, eran como mis brazos. Cuando lo liberaron papá me llamó para que lo acariciara. Sus plumas eran suaves, los diversos tonos recordaban las escamas de las serpientes. Papá lo puso en el suelo y con destreza quitó la camisa. El halcón nos miró, sacudió las alas, y entró en el cielo de las cuatro de la tarde.

¿Y dónde tan lo pájaro?", preguntó mamá al ver la mochila vacía.
"Mamá, mamá, salvamo a un halcón", le dije corriendo hacia ella.


Picture by Pedro Genaro

domingo, julio 27, 2008

7 Uncles

Kafka tuvo once hijos, y yo tengo siete tíos.

El primero es un viejo, de hecho, es más viejo de lo que era mi abuelo cuando se murió, pero él se tiñe los cabellos de negro y se mira mucho al espejo. Cuando está borracho dice que se siente de 15 y, sin embargo, también en esos momentos yo lo he visto quedarse callado, mirando el aire ante una canción de Los Ángeles Negros, y a mis ojos parece un anciano desdichado. Una cosa que admiro en él es la persistencia para buscar el amor. Se divorció después de 25 años, la mujer prefirió a un africano que trabajaba con ellos en el Lincoln Hospital, y esto no lo hizo cínico sobre las relaciones, todo lo contrario, lo ha hecho darse cuenta de que no puede vivir solo y, sin embargo, hoy está solo, y sin esperanzas.

El segundo vino a Nueva York hace décadas. Era buenmozo y bailaba bien y cantaba y todas las mujeres lo deseaban. Se casó con una prima boricua, consiguió su greencard y en esta ciudad se enamoró locamente de la cocaína. La boricua lo dejó y se llevó al hijo para Miami, y él continuó peinando a Nueva York tocando con "Los Hijos de Quisqueya y Borinquen", llevando a su apartamento una mujer diferente todas las noches. Hoy maneja un taxi y no gasta ni un centavo porque está ahorrando para comprar un terreno en Bonao y construir un edificio de apartamentos para pasar los últimos años de su vida bregando con inquilinos pobres. En algunos parties familiares regresa el artista periquero, y baila toda la noche, y cuenta historias de sus conquistas pasadas; pero atrás quedaron esos años en que lo llamaban "El Gallo", de sentirse orgulloso de su melena negra; hoy, aun con el espíritu de canela mezclado con shampoo para caballos, untado antes de dormir, la calvice avanza sin piedad, y El Gallo siente que sus espuelas ya están botas.

El tercero vino a Nueva York con la greencard y el pasaporte del segundo. "I am a musician" fue todo el inglés que aprendió para cuando en Migración lo interrogaran, pero no lo hicieron. Como no tenía ningún talento ni preparación empezó a trabajar en una bodega y hoy trabaja en esa misma bodega. Los dueños lo quieren y le tienen confianza. El mes pasado fue a Bonao por primera vez en 15 años y allá se enamoró de una muchachita de 17 y ahora está triste porque no se siente feliz con su esposa, y cuando la ve desnuda no puede evitar pensar que se casó con una ballena. Como quiere volver sin barriga a Bonao, en diciembre, ha empezado una dieta de lechugas con nueces y un programa de ejercicios que lo mantiene haciendo lagartijas hasta en el tren 5, haciendo que los pasajeros cambien de vagón.

El cuarto vino a Nueva York con la greencard y el pasaporte del segundo. Se fue a vivir para Lawrence, Massachusetts, y allá un grupo de gringos lo agarraron y le desencajaron la mandíbula; también le dieron un batazo en la cabeza que lo convirtió en un devoto de Jesús; cada vez que se emborracha empieza a predicar sobre la bondad de Dios y se ha quedado sin amigos. No se le ha conocido mujer y todos nos preguntamos cómo puede vivir esa vida de solterón ermitaño en New Brunswick, New Jersey, y yo no creo que lleve una vida buena allá, bien rica, bien chévere, y temo esa llamada de la policía anunciando el hallazgo de su cuerpo al lado de un frasco vacío de pastillas para dormir.

El quinto vino a Nueva York ya viejo. Tiene muchas hijas y todas trabajan en bayuses bailando por un sueño, las bachatas a 2 dólares y medio, el reguetón a 5, tomando turnos para salir preñadas. A veces siente vergüenza por la vida que ellas llevan, y les pelea cuando las ve vestirse para enfrentar una noche de manoseos de borrachos, pero ellas se le paran en frente y le dicen, "Cállese la boca, que esa casita hay que levantarla"; entonces él recuerda el rancho en Bonao, con techo de zinc y tablas sin pintar, y se resigna, y les dice que se cuiden mucho en esas calles de Dios.

El sexto vino a Nueva York con la greencard y el pasaporte del segundo. Como no se parecía en nada y ya era calvo tuvo que ponerse una peluca con coquí, y eligió un 31 de diciembre para aprovechar el espíritu navideño y engañar a los inspectores de Migración; los engañó, y pasaron cuatro meses para que la peluca, con mucha acetona, pudiera ser totalmente removida de su cuero cabelludo, dejándolo colorado y con manchas marrones que él cubre con una gorra de los Yankees. Desde muchacho se interesó por la refrigeración y la ebanistería, hoy tiene un buen trabajo, amparado por un poderoso sindicato, y vive en una casa propia en Queens, con dos plantas alquiladas. Como todos mis tíos, como todomundo, ha fracasado en el amor, se divorció de su mujer, y tuvieron un pleito grandísimo en la corte, y le impusieron el temido "Child Support." Según los chismosos de la familia, el dinero lo gasta en prostitutas.

El séptimo vino a Nueva York con papeles propios gracias a mi abuela. Como fue el último en llegar todos le metieron la mano. Es el más joven de todos y nunca será un hombre. Todos los años agarra los tres mil dólares que le devuelve el Income Tax y se va para Bonao a pasarse tres meses bebiendo, regresa con una deuda de varios miles de pesos. Tiene una mujer en Bonao con un hijo que son mantenidos por el cheque del Social Security gringo de mi abuela. Es el hermano más querido, y cuando se emborracha maldice su vida en Nueva York, y grita que si él hubiese sabido que iba a venir aquí a trabajar en una bomba de gasolina se hubiera quedado trabajando en una zona franca allá, pero eso es de la boca para afuera, si él de verdad quisiera lo pudiera hacer, pero bien sabe que vivir en República Dominicana se ha vuelto imposible.

Estos son mis siete tíos.

jueves, julio 24, 2008

dominican GPS


Tengo un bohemio amigo ingeniero que es alemán, o un bohemio amigo alemán que es ingeniero; su nombre es Georg Schmart; yo le digo Smart, porque inteligente sí es. La primera señal de su inteligencia la tuve cuando lo conocí y me contó cómo se quedó a vivir en la playa de Cabarete, a principios de los 90, dejando atrás, además de una mujer embarazada, la frialdad casi hostil de Berlín. Llegó a la costa para visitar a su amigo Falco, el mismo de Rock me Amadeus, y que murió en dominicana con un alto contenido de ron, bachata y cocaína en la sangre. Mi amigo Schmart estuvo con él la noche de su muerte, y me dijo al borde de las lágrimas que la verdadera pérdida no fue la vida de ese gran amigo llamado Johann Hans Hölzel, si no las canciones en las que estaba trabajando su alter ego Falco, con la madurez de sus 40 años, con la influencia caribeña de la tambora, con la inspiración de su amor por una negra preciosa llamada Mamota, y que lo iban a regresar a los años maravillosos de Der Kommissar.

Mi amigo es más inventor que bohemio, su genio observa al mundo como un problema de cálculo diferencial. Recuerdo una vez que estábamos recorriendo todas las playas de Samaná, encontrando pueblos de pescadores felices y sin dientes que no conocían la televisión, más allá de El Limón, en zonas muertas para los celulares, y Schmart, como un MacGyver verdadero, agarró un pedacito de alambre dulce, una moneda de diez centavos y la mitad de un plátano verde, con todo y cáscara, fabricando una antena que hasta llamadas internacionales gratis pudimos hacer. Como nota al margen diré que traté de fabricar una igual cuando llegué a mi casa en la capital, llamé a Barcelona, hablé por medio día, y TRICOM tuvo que contratar a un abogado para cobrar esa cuentica vieja.

Mi amigo vino a Nueva York por dos días, destino Berlín. Cuando me llamó para juntarnos pensé en la muerte de algún ser querido, pero no, el regreso a su ciudad era motivado por los negocios. Visitaba Berlín para reunirse con altos ejecutivos de la industria automotriz, entiéndase Mercedes Benz y BMW, creo que AUDI también; luego seguiría a Londres para cubrir Range Rover, Bentley y familiares. Por ahora no le interesaba Japón, tampoco Estados Unidos. 

"Tú sabe que República Dominicana", es Schmart que habla, sin el menor rastro de acento alemán, "e uno de los países pobres con más carros de lujo; ya yo, con tantos años viviendo allá, dejé de asombrarme; no sé si tiene que ver con tantos peloteros buenos y políticos ladrones y banqueros ladrones y militares ladrones y bachateros buenos, todos con sus feas queridas megadivas de la televisión, sin talento y con tetas grandes y gustos caros y ligeramente parecidas a hombres, pero la verdad es que desde que sale un carro de lujo, al otro día se pasea por las calles sin luz de la isla, y no importa el precio ni que chupe mucha gasolina en estos tiempos de crisis del petróleo; creo que tiene que ver mucho con esas ganas que tienen los dominicanos de privar, de ser vistos como exitosos, de ser envidiados por todo el mundo, especialmente por los pobres."

Mientras hablaba, mi amigo se pasaba de mano a mano, como acariciando una joya, un aparitico parecido a un iPod, aunque rústico, el prototipo del primer GPS dominicano. Cuando me dijo lo que era, no puedo negarlo, me exploté de la risa. 

"Si algo debe tener una ciudad para que el Sistema de Posicionamiento Global, GPS, funcione, es una urbanización clara y precisa, con poco margen para el desorden, la improvisación y la falta de cerebro de un congreso y unos ayuntamientos que trabajan medalaganariamente, complaciendo en sus decisiones de planificación urbana al demonio de la confusión, con el único propósito de multiplicar el caos hasta el infinito", le dije, asombrándome ante la fluidez de mi discursito frente a una botella de whisky ya por la mitad.

"Lo sé, lo sé", me dijo Schmart, "si por eso me he pasado los últimos años visitando la capital y andando por todos sus barrios y anotando en mi laptop todas las singularidades de Santo Domingo. Pero no me creas a mí, déjame que te haga una demostración. No será real porque estamos en Nueva York, y el satélite no podrá analizar y devolver la data con exactitud, pero puedo tratar de simularlo. A ver, dame una dirección de partida y una donde quieres llegar."

"Saliendo de la Kennedy con Lincoln, dos presidentes gringos, llévame a la José Dolores Alfonseca No. 16", le dije. Mi amigo Schmart punchó botones, y una voz como la de Darth Vader habló por el GPS dominicano:

"Derecho quinientos metros, cuidado a su izquierda con ese motorista que viene a una velocidad excesiva y sin casco ahhhhh; suba los vidrios y ponga seguro, además de la seguridad, el mal olor es insorportable, no, no es cocina casera lo que huele, es el río Ozama que amaneció resacado ahhhhh; doble a la derecha en la Tiradentes teniendo cuidado con el haitiano vendiendo aguacates, están verdes, si se fija bien podrá ver a un vendedor de skimice tratando de cambiarle uno de guanábana por el único aguacate maduro ahhhhh; no le haga caso a ese semáforo, cuando tiene energía se queda pegado en el rojo ahhhhh; siga doscientos metros más; ahora se encuentra en la 27, no le haga caso al semáforo, está funcionando pero un AMET crea la confusión dándole paso al lado que está en rojo ahhhhh; cuando cruce no mire directamente a la esquina y no se pare, ahí hay una pobre mujer con un bocio que le quita el apetito a cualquiera ahhhhh; ahora se encuentra en la Alma Mater, es la misma calle que la Tiradentes pero aquí cambia de nombre ahhhhh; si mira a la derecha podrá admirar uno de los culos más grandes del caribe y zonas aledañas en esa estudiante de contabilidad de la UASD ahhhhh; si mira a la izquierda verá a un loco voceando, no es loco nada, ese caballero está borracho desde el martes ahhhhh; ya se encuentra en la José Dolores Alfonseca, es la misma Tirandentes y la misma Alma Mater pero tiene tres nombres, no se rompa la cabeza buscando un por qué ahhhhh; tenga cuidado en esta esquina, los guagüeros para Haina y San Cristobal no respetan nada para recoger pasajeros ahhhhh; tenga cuidado en la curva, aquí los guagüeros les gusta acostarse debajo de las guaguas a dormir una siestecita acompañados por anónimos perros khakis ahhhhh; a su derecha se encuentra un negocio de comida que vende Comida China, Comida Criolla y Pica Pollo, si tiene hambre le recomiendo el arroz con habichuelas con carne de res guisada y tostones ahhhhh; siga cincuenta metros, frene, ya llegó ahhhhh; y recuerde que el dominican GPS no estará disponible desde mañana a las 2 de la tarde, viene un ciclón ahhhhh."

No puedo negar que dejé de reír, mi amigo Schmart tiene algo aquí. Creo que su reunión con los ejecutivos arios será un éxito. Ya me imagino a todos esos vehículos de lujo con este sistema integrado paseando por las calles de Santo Domingo, llegando con exactitud a lugares donde no hay nada que hacer; seguro que este nuevo invento, ayudado por la corrupción del gobierno dominicano encabezado por su nothingness Faraonel, aumentará la venta, ya irracional, de carros caros en un país pobre. Una cosa, sólo será para la capital, por lo menos en la primera etapa. Schmart tiene la última palabra:

"Para completar la data que contenga con exactitud toda la caprichosa inexactitud de la urbanización de los pueblos dominicanos, se necesitarían varias generaciones de hombres trabajando 24 horas, o un solo hombre, pero inmortal."

domingo, julio 20, 2008

Welcome Bob

Yo estaba en la piscina en pantaloncillos, a minuto y medio de quitármelos. Ella había ido al baño o algo por el estilo, “Vengo ahora mimito lindo”, dijo. Mirándola mientras se iba pensé me voy a enamorar de esta muchachita tan linda, con este culo tan grande.

Yo estaba en la gloria, saboreando el mejor momento que iba a pasar en esa piscina esa noche de luna roja cuando escuché pasos de policias; sólo los policías y los rinocerontes  caminan de esa manera sobre el mármol, sonando sus pezuñas con la indolencia inherente a las bestias; no bien miré hacia la puerta que daba a la terraza vi los uniformes. Me asusté, recuerda a Stevenson, con el miedo natural sentido por todo ser humano honesto ante un policía, especialmente si el policía es dominicano; y tuve toda la razón para asustarme, venían por mí. “Salga de esa picina ahora mimo”, dijo el que por las rayas en sus hombros debía ser el más bruto. Salí con “¿Cuál es el problema?” en la boca; a mitad de mi razonable pregunta me dieron la primera galleta tumbándome el diente postizo; sacaron pistolas y me esposaron y me empujaron y el segundo más bruto agarró mis jeans y revisó bolsillos encontrando una condena de 2 a 5 años en la cárcel de La Victoria, o una colecta familiar de 100 mil pesos.

Yo conocí a la muchacha en la boda de unos panas en común, filtros para entrar en confianza. En la boda no se separó de mí, por los flashes que las equis de esa noche me dejaron, nos divertimos mucho. Ella me presentó a su hermano Roberto, un clon de traje caro con la convicción de que aquel que a sus 30 no era millonario, por herencia o por propio esfuerzo, nunca llegaría a ser alguien importante. Por eso, además de unas cositas que le contaron de mí, creo, no le caí bien al hijo de la gran puta cuñado-to-be. Cuando me vio en la piscina llamó a la policía para reportar a un intruso, un dinero fue ofrecido, y 10 minutos más tarde estaba yo en el asiento trasero de una patrulla, con el miedo y la vulnerabilidad que puede sentir un hombre casi desnudo, con varios tatuajes feos, con un diente menos y sin saber lo que está pasando, pero con la certidumbre de que la situación sólo podría empeorar.

Yo ya no recuerdo muy bien la cara ni el culo de la muchacha, creo se casó y se fue a vivir a Montreal después de la ruina del negocio familiar, pero al hermano, al hermano, al hermano lo recuerdo minuciosamente, y después de tantos años deseando encontrarlo aquí me encuentro a Roberto, o tal vez en Nueva York lo llaman Bob, durmiendo esta madrugada de martes en este solitario tren hacia el lejano Jamaica Bay.

martes, julio 15, 2008

The Chinese Revolution, a glimpse of the future

Un día de aguacero, del que ya tengo el recuerdo, los presidentes de todos los países recibirán un email a través de sus cuentas HOTMAIL. Nadie lo leerá, hay que comprender que esos Inboxs están siempre llenos; pero el presidente de Paraguay sí, es que ese día, como todos los días, sólo recibirá 5:

Uno de una compañía que le ofrece una crema para alargar su pene, resultado garantizado; otro de un amigo del bachillerato, al que no recuerda, cobrándole dos mil pesos; otro, que le pegará un virus a su Hitachi, ofreciéndole un iPod con sólo poner su número de seguro social gringo; otro sobre haberse ganado la loto con un millón de dólares sin haber comprado ningún ticket; y el que importará, uno con video Youtube de un discurso, y texto, del dictador-presidente-who knows chino.

Al principio no entenderá, será en mandarín, y ver y escuchar varias veces el discurso pasando al mismo tiempo sus ojos por los ideogramas le producirá un ataque de epilepsia, aunque no es epiléptico. El presidente de Paraguay, siempre con todo el tiempo del mundo, estará contento con la tarea de traducir el mensaje. Primero pensará en buscar un traductor en Brasil o Argentina, desechará esa idea por fácil, y cara; además, con el traductor humano todo será muy rápido, y él necesitará paladear por más tiempo esa sensación de tener algo que hacer. Así que navegará el Infernet, su sistema dial up tomará dos horas buscando un traductor on line. Probará unos cuantos hasta decidirse por Freetranslation.com, mucho más amigable que los otros.

Traducción primer párrafo (dos horas): Yo, en representación de los ciudadanos chinos de todo el mundo, 3, 575, 456, 379 (tres billones quinientos setenta y cinco millones cuatrocientos cincuenta y seis mil trescientos setenta y nueve) cansados de vivir en una tierra de desastres naturales...

En ese momento la esposa lo llamará a comer. Se sentará sin el apetito, con la ansiedad, de un hombre que se sabe destinado a la grandeza. Sí, algo en su estómago le dirá que él, presidente de Paraguay, un país cuyas noticias no salen ni en Primer Infarto, ignorado en las cumbres del mundo, nunca invitado a un trago en una suite por otro presidente, será el De Soto de un descubrimiento que cambiará la historia del planeta. Morderá un muslo de pollo frito, agarrará un brócoli mirando a una vaca que lo mira por la ventana, beberá agua y le dirá a su esposa que tiene que regresar al trabajo; ella hará un sonido con la lengua y los labios que muy bien podrá ser considerado como una burla.

Traducción segundo párrafo (hora y media): ...demandamos ser relocalizados en otra tierra menos iracunda, en pocas palabras: nosotros los chinos iremos a vivir a Occidente (Europa, America), y ustedes vendrán a vivir aquí, en Asia.

El presidente de Paraguay, después de comprender estas líneas, pensará en una broma. Buscará en google (50 minutos) fotos del dictador-presidente-whoknows chino. La conclusión será contundente, la misma cara del hombre del video. Además, algo en su estómago le dirá que, a pesar de la irracionalidad del mensaje, se encontrará ante una amenaza real. Pensará en una equivocación de la traducción, volverá sobre sus pasos con resultados idénticos (tres horas y media).

Traducción tercer párrafo (cuatro horas y quince minutos): Si no acatan nuestra demanda, nosotros, los ciudadanos chinos de todo el mundo, empezaremos una revolución donde no serán utilizadas las armas ni las bombas; no, este conflicto lo ganaremos con nuestros cuerpos, mejor dicho, con los residuos de nuestros cuerpos. Si el primer día del próximo diciembre no tenemos respuesta positiva nos veremos obligados a dar el primer paso, y a la semana el segundo, y a la otra semana el tercero. Después del tercer paso de nuestra revolución no habrá necesidad de seguir hablando: el planeta tierra no existirá, al menos no como lo conocemos.

La esposa del presidente de Paraguay entrará otra vez a la habitación dedicada a poner las cosas que no se usan en la casa, "el cuarto de los regueros", la llama ella, y que él designa como "Oficina Presidencial", para recordarle que debe destapar el lavamanos del baño del segundo piso; Él, por primera vez en su vida de matrimonio, le echará un coño y la sacará de la "Oficina Presidencial" a empujones cerrándole la puerta en la cara y poniendo el pestillo.

Traducción del cuarto párrafo (cinco horas tres minutos): Los pasos que daremos en nuestra revolución china son los siguientes:
  1. Después de un mes bebiendo muchos líquidos y tomando una droga que aguantará las ganas de orinar, todos los ciudadanos chinos del mundo, 3, 575, 456, 379 (tres billones quinientos setenta y cinco millones cuatrocientos cincuenta y seis mil trescientos setenta y nueve), orinaremos al mismo tiempo. Según los cálculos más o menos exactos de nuestros científicos esto causará un tsunami de orina que destruirá a los Países Bajos.
  2. Después de un mes comiendo muchos alimentos fritos y tomando una droga que aguantará las ganas de cagar, y después de tomar otra droga que inducirá la diarrea, todos los ciudadanos chinos del mundo, 3, 575, 456, 379 (tres billones quinientos setenta y cinco millones cuatrocientos cincuenta y seis mil trescientos setenta y nueve), cagaremos al mismo tiempo. Según los cálculos más o menos exactos de nuestros científicos esto causará una inundación pestilente que acabará con toda la vida en medio planeta.
  3. Si los sobrevivientes de los pasos 1 y 2 no acatan nuestra demanda, todos los ciudadanos chinos saltaremos al mismo tiempo desde una altura de 10 pies. Según los cálculos más o menos exactos de nuestros científicos esto causará un impacto en la tierra que la proyectará hacia el espacio sideral haciéndonos vecinos de Saturno.
Recuerden esto, cansados de morir por terremotos y tifones y tsunamis, no nos importará morir ahogados en nuestra inmundicia si es por una causa justa, nuestra causa.


El presidente de Paraguay empezará a hacer llamadas, nadie le cogerá el teléfono. Llamará al de Bolivia, al de Honduras, al de Nicaragua, al de Haití, al de Zimbabwe, hasta que por fin un espía gringo en China dará la voz de alarma sobre el no orinar ni cagar de los chinos. La veracidad de la amenaza será comprobada, los diplomáticos harán su trabajo de empeorar las cosas. El 30 de noviembre todos los medios del mundo reportarán la terrible noticia sobre la total desaparición de los Países Bajos, Bélgica incluida, debajo de una inmensa ola amarilla que llegará hasta Alemania. Millones de ahogados. El conflicto terminará como los hombres han demostrado que saben terminar sus conflictos: El primer misil nuclear ruso dirigido a Beijing caerá por equivocación en El Salvador, a este le seguirá una lluvia de misiles que convertirán la tierra en un infierno y we'll meet again, don't know where, don't know when...

sábado, julio 12, 2008

One Thousand and Two

Una semana antes del primer día de primavera, eso es como marzo 13 más o menos, estaba limpiando con una pala los restos del invierno en mi pequeño patio. En una esquina había una banca de un parque para niños, o para enanos; en otra una estructura de madera diseñada para parecer un pozo al ras de la tierra; en otra una silla de plástico del hombre araña y en la otra un tigre de yeso al que la nieve le cambió sus rayas negras por blancas. Recuerdo que cuando tía Fe lo trajo era feo, pero ya era una aberración, un insulto a una de las criaturas más bonitas de este planeta. Mi familia es así, recorren Nueva York recogiendo entre la basura de las aceras todos los objetos que alguna vez alguien compró para demostrar su mal gusto, "No sé cómo botaron ete camioncito de bombero, si ta nuevecito, sólo le falta una rueda, a Eteven le va a encantá."

Después de meter en una funda plástica negra la mutante zoología y la arquitectura efímera del patio, agarré la pala y empecé a hacer hoyitos para las semillas de flores y cherry tomates que añadirían el rojo y el verde y el amarillo al entorno de metal y cemento creando un falso pedacito de campo digno de la kriptonita vendida por La Moña. Esas semillas me las regaló tío Marcelino, se la dieron en una bomba por comprar más de 20 dólares de gasolina regular, "HAVE A GREEN DAY", decía la promoción de la compañía petrolera preocupada por la ecología. Debajo del peral la pala chocó con un objeto duro, no era una piedra, era un jarrón de apariencia antigua, tapado con un sello con  مسجد سلیمان  o algo por el estilo; lo tomé en mis manos, lo froté para quitarle la arena y el barro, estaba adornado con arabescos. Traté de quitar el sello con la mano y no cedía, tomé la pala y lo golpeé; el jarrón se puso pesado, tuve que colocarlo en el suelo de nuevo, además empezó a calentarse hasta una temperatura no apta para el tacto humano. Volví a tratar de quitar el sello y, para mi sorpresa, salió disparado con el sonido de un corcho de botella de champaña, ese sonido que siempre precede a una celebración. El jarrón pasó por todos los colores del arcoiris, cuando regresó a su color tierra salió una humareda con aroma a sándalo, a mirra, a marihuana; el humo, ante mis atónitos ojos de macotoro, inundó el patio condensándose en un remolino y al fin se convirtió en un efrit, en un genio, en un ser cuya existencia fue vital para las historias que salvaron a Sherezade. 

Una cosa, contrario a la imaginería popular, su cabeza no era una cúpula; sus manos no semejaban rastrillos; sus piernas no eran mástiles; su boca no era una caverna; sus dientes no eran piedras; su nariz no era una alcarraza, whatever that is; sus ojos no eran antorchas y su cabellera no aparecía revuelta ni empolvada; de hecho, lo único extraño era que no tenía camisa ni pantalones, sólo estaba vestido con una especie de speedo, de esos trajebañitos que usan los nadadores olímpicos o los luchadores mexicanos cuando no prefieren la trusa de un solo hombro como la de Jack Veneno. Su fisonomía era la de un árabe que vende falafels en un carrito por la 56 con 8va, en Manhattan.

"No hay más Dios que Alah, y Soleymán es el profeta de Alah, y tú no eres Soleymán", dijo el efrit con voz de trueno en una cueva.
"¿Eh?", dije sin respirar.
"Soy el poderoso Quimam ElPoquim, uno de los efrits que se rebeló contra Soleymán, hijo de Daud, uno de los efrits que no quiso abrazar su religión, uno de los efrits vencido, encerrado en un jarrón con el sello del Altísimo y arrojado al mar."
"¿Eh?", dije sin respirar.
"Soy el poderoso Quimam ElPoquim, fiel aliado del poderoso Sakhr ElGenni, y ahora liberado por ti, amo insecto; dale gracias a la protección de Alah, que te considera su hijo, sólo por eso no te mato como a una cucaracha cuya existencia en esta tierra es más importante que la tuya."
"No no, epérate un momento, yo te liberé, no me venga a insultá ahora mi hermano, que yo taba tripiando mucho limpiando mi patio", le dije después de escuchar eso de la paternidad y protección de Alah, aunque con voz temblorosa.
"No seas imprudente conmigo amo insecto, y no temas daño físico, el daño que te causaré será otro; escucha bien amo insecto, después de siglos encerrado juré matar a aquel que me liberara, pero no quiero provocar nuevamente la furia de Alah, por eso te voy a conceder un deseo."

Nada hay como la ambición para vencer el miedo. Ante las palabras "te voy a conceder un deseo" las riquezas futuras erradicaron el temor en mis ojos; me vi enviándole dinero a la mujer que todavía amo para que deje de estudiar su especialidad sobre la demencia, para que deje todo, y venga a mí en primera clase; me vi llegando a Barcelona sorprendiéndola con un anillo sencillo y una promesa real de bienestar y felicidad; vi a mi mamá y a toda mi familia viviendo bien lejos de mí en mansiones continuas con piscinas frente al mar; vi a mis amigos sin la necesidad de trabajar; vi al presidente de mi país y compinches presos en la cárcel de La Victoria.

"¿Cómo que un deseo, y no eran tres?", le dije dispuesto a regatear como una china con un hindú en un puesto de vegetales en Chinatown.
"Escucha bien amo insecto, es sólo un deseo, y agradece al gran poder de Alah tu existencia vil."
"Primero que nada, bájale algo a eso de amo insecto, mi nombre e Juan, o Dino si a tu lengua madre le parece más amigable; segundo, son tre deseo mi hermano, dede siempre han sido tre, no me venga ahora con eso de uno, no señor."
"Oh indigno amo insecto, no provoques mi ira contra tu miserable persona obligándome a provocar la inexorable ira de Alah contra mí; no sólo es un solo deseo, si no que es un deseo específico: Voy a regresarte a vivir un día de tu pasado, un pasado inútil para la historia del universo; puedo hacer que vivas otra vez, grano de arena a grando de arena, el día elegido por tu ignorancia y tu debilidad."
"¿Cómo e la vaina? ¿Y qué jodío deseo e ese? ¿Y que pasó con eso de 'Enriqueceré eternamente a aquel que me libere, Descubriré y daré los tesoros de la tierra a quien me libere, Concederé tres deseos a quien me libere', eh? Yo quiero hablar con tu supervisor, ¿cómo e que se llama? ¿Shakiro El Genín?"
"Oh amo insecto, que tu lengua infiel que ha probado la inmundicia del cerdo no trate de pronunciar el nombre del más poderoso ser después de Alah; otra vez te advierto, no seas impertinente: Acepta, escoge, y agradece."

"¿Y qué maldita suerte e la mía?", pensé, "me pasa una vaina increíble, aparece un genio y no me va a servir para nada: ni hacerme alto, ni detener mi calvicie, ni un billón de dólares para comprar Las Terrenas y parar en seco la diarrea de gente que va a convertir esa hermosa playa en una inmunda decadencia, en otra Sosúa, en otro Cabarete, con basura y prostitución y música electrónica everywhere; no, me toca un maldito genio que te hacer vivir un día que ya viviste, qué cojone, con razón dijo él que el daño no era físico, me voy a volver loco, hijo de la gran puta. Por otro lado, si investigo los números de la loto de Miami que salieron en determinada fecha, puedo ir al día anterior y jugarlos y cuando regrese al presente seré millonario. También puedo escoger un día que pasé con la mujer que todavía amo y preñarla de trillizos para que no pueda dejarme, y así en el presente viviríamos juntos en el país que ella quiera; y si combino la loto con la mujer..."
"Oh amo insecto" me interrumpió el efrit con voz de cañón, "debes saber que hablo todos los idiomas que han sido y que serán, que conozco la comunicación armónica de los animales de la tierra, del aire y del mar, y que puedo escuchar tu pensamiento como si hablaras en voz alta; por última vez te advierto sobre tu falta de respeto, y que yo sufra el tormento eterno de un traidor de Soleymán en la hoguera si no te informo que cuando regreses a vivir el día elegido no podrás hacer nada que ya no hiciste: Podrás vivir el pasado, pero no podrás alterar el presente."

Le pedí al efrit que por lo menos me diera tiempo para ordenar mis recuerdos, no quería caer en un día que empezó bien y terminó mal, o viceversa. "Oh indeciso amo insecto, te concederé una hora", me dijo, y se sentó en la tierra cruzando los brazos, cerrando los ojos. Entré a mi habitación para no distraerme con nada; traté de encontrar mi equivalente al Perfect Day del que canta Lou Reed, Just a perfect day, drink sangria in the park, feed animals in the zoo, then later a movie too, and then home; llamé a mis amigos para preguntarles cuál día escogerían si tuvieran la oportunidad de volver atrás.

Amiga: El día que nació Abril, a pesar del dolor de un parto de cuatro horas, nada puede compararse a lo que sentí cuando la vi por primera vez, y ella me miró con esos ojitos tan dulces, oh my god.
Amigo: El día que me promovieron a Gerente de Proyectos Especiales en la Shell, ese día almorcé con los jefes en El Vesuvio del Malecón y después del trabajo fuimos todos a celebrar a Friday's.
Amiga: El día en que fui más infeliz, así tal vez pienso que lo que estoy viviendo ahora no es tan malo.
Amigo: El día de la publicación de mi primer libro, cuando lo tuve en la mano, además esa noche me di un jumo que hasta preso caí, después de decirle mamañema a un policía y darle un trompón.
Tío: El día que llegué a Nueva York, no, no, mejor el día que regresé a Santo Domingo por primera vez, después de 10 años.
Tía: El segundo día de mi luna de miel, cuando a Elvis se le pasó la resaca.
Tú: ¿?

Entonces recordé un fin de semana en un hotel hasta con Infernet Wireless, en la playa, con la mujer que todavía amo. El viernes no, tuvimos que ir en una Caribe Tours y el viaje duró 6 horas, con niños llorando oliendo limones para no vomitar a mi lado, con un merengue a todo lo que da, con un tapón de hora y media en Santiago; pero el sábado, el sábado, el sábado despertamos juntos, y es cierto Mr Pound, nada tiene la vida mejor que this hour of clear coolness, the hour of waking together; nos quedamos en la cama hasta tarde, fucking fucking fucking, y en las pausas vimos tres películas de Kaurismäki; en la noche salimos a beber con la felicidad de regresar juntos, de dormir juntos, de despertar juntos. Definitivamente, ese era el día que escogería. 

Entonces recordé un poema de Borges:

A un hombre lo dejó una mujer.
Resolvieron mentir un último encuentro.
El hombre dijo:
Si debo entrar en la soledad
ya estoy solo.
Si la sed va a abrasarme,
que ya me abrase.
Esto es otra parábola.
Nadie en la tierra
tiene el valor de ser aquel hombre.

Entonces pensé otra cosa, hoy todavía la amo, pero no sufro, los años sin verla han hecho su trabajo, es decir, su presencia es constante, ya amable, cuando veo algo o disfruto de algo o me pasa algo quiero compartirlo con ella, pero vivo y gozo y río como imagino lo hacen tantos otros que saben que nunca volverán a ser tan felices como en los años de la primera juventud; ahora bien, después de ese fin de semana, después de ese día perfecto, ella me dejó, y yo toqué fondo, rock bottom mi hermano: perdí el trabajo y me pasé un año entero borracho cocaína todos los días, sólo podía resistir embotado, en 365 noches dormí tres horas, todavía tiemblo cuando me llegan flashbacks de las cosas que creo haber hecho. 

Entonces pensé otra cosa, si vuelvo a vivir ese día con ella, esa pasada felicidad apenas perdida haría intolerable esta soledad presente, y yo ya no tengo la fuerza para aguantar ese golpe. Decidí dejar mi vida como estaba. Borges, yo tuve el valor de ser aquel hombre, yo rechacé un último encuentro. Salí al patio a decirle al efrit que se vaya para el carajo con su mierda de deseo; el efrit me miró, por un momento creí descubrir la derrota en sus ojos, no tuve que hablar, él ya sabía. No desapareció como mi imaginación esperaba, no salió volando dejando un rastro de cenizas azules en el aire; con mucha calma, en cámara lenta, tomó el jarrón, se lo puso debajo del brazo y salió por el callejón sin importarle, tal vez no sabía, lo ridícula que es la figura de un hombre muy poco atlético en speedo; caminó con pasos seguros hacia la calle, hacia el siglo XXI, hacia la burla de estos hijos de Alah llamados newyorkinos. 

Eso pasó hace tres meses, en estas tardes de verano no puedo evitar pensar en el efrit, y su mierda de deseo, cada vez que salgo a fumar al patio después del trabajo. Me siento en un taburete sin forro, encontrado por tía Fe en White Plains con Morris Park, a contemplar con orgullo agricultor los cherry tomates trepando por la pared (tal vez soy el único en Nueva York que ahora mismo puede comer tomates sin temor a la salmonela de Taco Bell o de Burger King) y las flores amarillas, in bloom. El sábado temí verlo, celebraba con mi pana Francisco su regreso de la isla después de rodar su película; como siempre empezamos en Bua, el mejor bar del East Village (me fían), cuando Francisco, como siempre, sintió hambre. Lo acompañé a la Segunda Avenida a un restaurant árabe para que elija su tipili, sus niños envueltos en hojas de parra, su mil hojas. Allí uno de los mozos tenía el mismo rostro del terrible efrit, en sus ojos, en su boca torcida, el mismo desdén hacia la existencia banal e insignificante de los mortales; me miró por un momento, pensé que me reconocería, si lo hizo se hizo el loco.

viernes, julio 11, 2008

podworkorange.com




Banned from the Bible


Si quieres suscribirte a este podcast

martes, julio 08, 2008

Dominican Pride

Desde hace semanas he estado leyendo en Infernet un concurso sobre la bandera más bonita del mundo. Los resultados fueron:

1. México
2. Guatemala
3. Perú

República Dominicana quedó en 4to lugar, un buen lugar si consideramos todas las banderas del mundo. Ahora bien, ¿cómo se elegía la ganadora?: Votando por el Infernet, es decir, qué ganas de hacerse pajas mentales tiene la gente, y si la de China no ganó es porque los chinos no se enteraron o porque no son unos vagos sentados el día entero frente a una computadora y no les dio el tiempo para votar por los millones de vainas plásticas que fabrican hora por hora.

Tarde de verano en Nueva York, camino por Broadway. De repente me siento rodeado, es la zona de los Lions Kings y Mamma Mia y Rent y los turistas con sus cámaras y su estar en el mismo medio todo el tiempo, entonces recuerdo el concurso y al primero que me pasa por el lado le pregunto:

The most beautiful flag in the world?
USA, USA, USA
Where are you from?
Indiana

The most beautiful flag in the world?
¿Qué?
¿Cuál es la bandera más bonita?
La de Chile verai
¿De dónde eres?
De Chile verai

Y qué cosa tan extraña, así sucede con todo el que le pregunto, la bandera más bonita del mundo es la de su país. Pues para mí la bandera más bonita del mundo no es la dominicana, ni la de México, ni mucho menos la gringa, para mí la bandera más bonita del mundo es la del glorioso Licey. Y es que no me gustan las banderas, las banderas son fascistas, lo único que hacen es dividir. Es bueno recordar que los Nazis, entre otras pequeñas manías como esa de matar judíos, eran locos con las banderas.

Y esto me trae otro tema a la mente, el orgullo que sentimos de ser de un determinado país. Voy a hablar del dominicano porque de allí soy. Lo primero que diré es que no sé cómo alguien puede sentir orgullo por algo fortuito, ¿qué hiciste para ser dominicano? Cuando eras un feto, ¿te preguntaron dónde querías nacer? "En República Dominicana, en cualquier pueblo que no sea Azua", imagino que dijiste. Y ya que estamos en pajas mentales, si de verdad hubieras tenido ese poder de decisión, ¿no hubieras dicho España, Suiza, Francia, Argentina, Miami? ¿Te atreverías a jurar sobre la Biblia por la salud de tus hijos o de tu madre que hubieras dicho República Dominicana? Hasta Tegucigalpa hubiera dicho un azuano, Paragüay no, que en Paragüay no vive gente. Y si nuestro país es el mejor país del mundo, ¿por qué tanta gente quiere irse de República Dominicana? Por la terrible situación de miseria que viven allá. Y los dominicanos que viven en otro país, con ese orgullo de ser dominicano, llenándose la boca con "El dominicano es alegre, el dominicano es buena gente", ¿por qué no regresan a vivir allá? No, porque hay apagones y la pobreza y la delincuencia crecen y crecen y crecen como los espaguettis Milano. No puede ser, el dominicano es muy bueno, ¿y quiénes son los que están atracando, los haitianos, los venusinos? ¿Y quiénes son los que tienen al país en la miseria? ¿Los políticos? ¿Y de dónde son los políticos, no son dominicanos?

"Do not ask what your country can do for you, but what you can do for your country", dijo Kennedy. Y yo te pregunto a ti, ¿qué has hecho para estar orgulloso de ser dominicano?:

  • ¿Saltar cada vez que Manny pega un homerun?
  • ¿Tirar basura a la calle?
  • ¿Decirle "Dame lo mío" a cualquiera que nada tuyo tiene?
  • ¿Comerte un mangú en Ginebra?
  • ¿Ganar un concurso de bailar bachata en Madrid?
  • ¿Tener un cuadro de un framboyán y otro de un viejo fumando un cachimbo en la pared principal de tu apartamento en la ciudad donde nació Da Vinci?
  • ¿Odiar a Alex Rodríguez porque jugó con el equipo gringo?
  • ¿Ir de vacaciones a Bonao y coger un avión para Nueva York desde que se acaban los dólares?
  • ¿Hacerte un tatuaje del escudo nacional en el brazo?
  • ¿Tirarte una foto el día de tu boda en medio de un remolino de palomas en el parque Colón?
  • ¿Desmayarte en medio de un remolino de sudor en la falsa inauguración del Metro?
  • ¿Agarrar una bandera de tu partido cada dos años y salir a la calle a banderear por un ladrón?
  • ¿Admirar a un banquero que se robó el país dos veces porque triunfó, tiene dinero?
  • ¿Ver el concierto de Omega con su Mambo Violento desde la cárcel de Najayo?
  • ¿Tener una pistola o una uzi?
  • ¿Tirar tiros al aire y dormir tranquilo porque ninguna de tus balas fue la bala perdida que encontró al niño en su cuna y además tus tiros se quedan en las nubes ya que la única vez que en ese coco vacío que tienes por cabeza resonó el nombre de Newton pensaste que era un bombillo para las luces direccionales del nuevo Mercedes Benz?
  • ¿Decirle a un colombiano que Shakira tiene una casa en Casa de Campo?
  • ¿Decirle a un boricua que Danny Rivera se nacionalizó dominicano?
  • ¿Decirle a un venezolano que Miss República Dominicana es más bonita que Miss Venezuela?
  • ¿Esperar a Marcos Díaz cuando le dio las dos vueltas a la isla de Manhattan?
  • ¿Maldecir al loco que a la semana rompió el record de Marcos Díaz dándole tres vueltas a la isla de Manhattan?
  • ¿Criticar y negarle la dominicanidad a Junot Díaz por escribir en inglés y después del Pulitzer ser el fan 32,491 en Crapbook, digo, Facebook?
  • ¿Jurar que Glennys Díaz y Marcos Díaz y Junot Díaz y Luis Días son hermanos o por lo menos primos?
  • ¿Ir dos veces a Santo Domingo en 25 años que tienes viviendo en Nueva York?
  • ¿Andar en un Acura con la bandera dominicana, por la Grand Concourse en el Bronx, con una bachata a todo lo que da y que la policía te pare y te ponga una multa por bulloso?
  • ¿Teñirte los cabellos de rubio y levantarte una alemana en Boca Chica?
  • ¿Desrizarte y teñirte los cabellos de rojo infierno porque no quieres parecer negra?
  • ¿Ser chofer de carro público y decir "No puede negá que e negro" cuando un pasajero se desmonta en la 27 y estralla la puerta porque tu carro es un tieto, y además, ya que estamos en eso, usted es más negro que él?
  • ¿Ver las tristes noticias sobre las inundaciones en el Cibao en una habitación con aire acondicionado en Munich?
  • ¿Seguir la temporada ciclónica y comprar un juego de dominó y una caja de romo y un saco de arroz y cien latas de tuna el pollo del mar y sentirte engañado y con rabia porque no llegó ningún ciclón nada y hay que ir a trabajar?
  • ¿Salir juyendo a las 4 de la mañana en pantaloncillos o en panties como un loco o una loca para Santiago o para el Mirador o hasta para el Malecón, hacia el mar, cuando un borracho en San Pedro de Macorís voceó "Ahí viene un maremoto"?
  • ¿Pasarte la noche bebiendo cerveza en el colmadón o en La Base y despertar peleando con la damnificada de tu mujer porque te cocinó un locrio de costillitas, tu plato favorito, en lugar de una sopa de pescado o un cocido de paticas de vaca o un sancocho o un asopao de camarones y es que "Mi tierra, depué de 13 año etanimal debe sabel que yo no paso na sólido cuando toy resacao"?
  • ¿Vender el pedazo de tierra que te dejó tu abuelo con sus tres vacas para comprarte un motor y pasarte el día palomiando calle arriba y calle abajo?
  • ¿Indignarte y echar par de coños cada vez que ves a un haitiano vendiendo frutas en Santo Domingo?
  • ¿Hacer una película que es una mierda y pedir apoyo porque eres dominicano y a lo dominicano hay que apoyarlo no matter what?
  • ¿Pensar que Robertico Salcedo es actor?
  • ¿Persignarte tres veces cuando viste el video en Youtube del Cristo llorando en la casa de Vickiana?
  • ¿Engranojarte y no poder dormir después de ver el video "Misterio en Jacagua" en Youtube sobre la corona de flores que camina en el velorio de una muchacha que se envenenó y la burra de la mamá, es decir, y la mamá que es una burra no siente amor ni por la memoria de esa pobre hija acusándola de bruja con un pacto con el Diablo porque "ella tenía un libro de leer"?
  • ¿Decir que las mujeres dominicanas son las mujeres más lindas del mundo?
  • ¿Escribir mierda en un blog sobre lo bueno que es ser dominicano?
  • ¿Escribir mierda en un blog sobre lo malo que es ser dominicano?
  • ¿Leer el Diario Libre en Infernet en un hotel de Tokio?
  • ¿Lavar una camioneta o un motor Honda 70 en un río del sur?
  • ¿Lavarte la cabeza con shampoo La Fiel en una cascada de Jarabacoa?
  • ¿Darle tres tiros a una muchachita para quitarle un Nokia?
  • ¿Dejarte atracar por los policías diariamente?
  • ¿Pensar que es normal que un funcionario del gobierno guarde en su casa millones de pesos en efectivo?
  • ¿Burlarte de un hombre que fue presidente de un país y que regresó a su antiguo trabajo de electricista cuando acabó su mandato?
  • ¿Hacerle caso a Vin Diesel cuando te aconsejó que votaras por Lionel, su presidente?
  • ¿Votar por FARAONEL?
  • ¿Votar POR FARAONEL?
  • ¿VOTAR POR FARAONEL?

El amor es ciego, le dijo un hijo de la gran puta a una mujer para que no notara sus faltas. El amor no quita conocimiento, le dijo la misma mujer al hijo de la gran puta, y es cierto, por más que quiero a mi país, tengo que decir que es imposible vivir allá con dignidad, Dios mío, cuánto extraño la playa, con ese mar tibio. Y aquellos que dicen que nuestro país está bien deben revisarse, esos son los menos patriotas de todos. ¿Cómo es que dice el axioma del adicto? Para sanarnos, debemos aceptar que estamos enfermos, o algo por el estilo. Y mientras los periodistas pagados por el gobierno sigan con su rap de auto ayuda digno de un Paulo Coello, "Se Puede, Se puede, Se Puede", y mientras nosotros sigamos haciéndonos los idiotas porque "En otros países están peores" (puede ser cierto, pero a mí me dan tres pitos los otros países), nuestra querida media isla irá de mal en peor, really.

"¿Qué es lo más fácil, lo más cómodo para un escritor", escribe Julian Barnes, "felicitar a la sociedad en que vive, admirar sus biceps, aplaudir su progreso, provocarla cariñosamente por sus locuras? The greatest patriotism is to tell your country when it is behaving dishonourably, foolishly, viciously." Y ya que estoy citando, voy a citar a Flaubert, "I am as much a Chinaman as a Frenchman"; y ya que estoy citando, voy a robarle a Flann O'Brien, el mejor escritor del mundo (como antes lo fueron Faulkner, Onetti, Borges, Kafka, De Quincey), las palabras con las que se refirió a su adorada Irlanda, aplicándolas a mi violada Quisqueya:
"El problema de República Dominicana, es que allá viven muchos dominicanos."


Picture by Wendy Mella

miércoles, julio 02, 2008

podworkorange.com




Entra aquí: A Humble Proposal to The NYC Bums Society


Si quieres suscribirte a este podcast entra aquí

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]