viernes, agosto 03, 2012

From Biographia Literaria by Samuel Taylor Coleridge


El lector me excusará por notar, que yo mismo fui el primero en exponer risu honesto los tres pecados de la poesía, uno u otro de los cuales es muy probable que acose a un escritor joven. Hace mucho, en el tiempo que publicaron el segundo número de la Monthly Magazine, bajo el nombre de Nehemiah Higginbottom, yo contribuí tres sonetos, el primero tenía por objeto estimular una risa natural hacia el espíritu del egoísmo doliente, y hacia la recurrencia de frases favoritas, con el doble defecto de ser al mismo tiempo trilladas y licenciosas:

Pensativo en la tarde, sobre el duro mundo medité,
Y mi pobre corazón estaba triste; así que a la Luna
Miré y suspiré, y suspiré, porque ¡ah! tan pronto
¡La Tarde se entristece en noche! mis ojos examinaron 
Con vacancia lacrimosa la grama húmeda
Que lloraba y brillaba en el rayo pálido
Y yo sí pausé en mi camino solitario
Y medité sobre los miserables que pasan
Por el desolado páramo de la pena. Pero, ¡ay!
¡Más de mí mismo pensé! cuando sobrevino,
Que el espíritu calmado de la madera ventosa
Respiró en mi oído: "Todo esto es muy bueno,
Pero mucho de una cosa, es para nada bueno",
¡Oh, inexplicable hinchazón de mi pobre corazón!

El segundo estaba en lenguaje y pensamientos rastreros y bajos, con el pretexto de la simplicidad:

Oh, yo sí la amo, ¡humilde Simplicidad!
Porque uté tiende la simpleza arrulladora
Va a mi corazón, y alivia cada pequeña angustia,
Angustia pequeña, pero acaso grande para mí.
E' verdad que en la almohadilla más suave de Dama Fortuna
Yo amblo, y sin embargo no sé por qué
¡Tan triste estoy! pero si un amigo y yo
Fruncimos el ceño, nos encaramos y partimos, entonces 
Estoy muy triste. Y entonces con sonetos y con simpatía
Los problemas místicos de mi pecho soñador yo palío:
Ahora de mi falso amigo quejándose lastimeramente.
Ahora delirándole a la humanidad en general;
Pero ya sea triste o feroz, e' simple todo,
Todo muy sencillo, ¡humilde Simplicidad!

El tercero, son frases las cuales fueron tomadas prestadas enteramente de mis propios poemas, en el uso indiscriminado de lenguaje e imaginería inflados y elaborados:

Y esta saqueada casa es esa, la que él construyó,
¡Lamentado Jack! y aquí su malta que él apiló,
¡Cauteloso en vano! estas ratas, que chillan tan salvaje,
Chillan no inconscientes de la culpa de sus padres.
¡No la vio él destellando a través del claro!
Quizas 'ra ella, la doncella toda desamparada.
La ella que ordeña ninguna vaca con cuerno estropeado,
Aún, sí ella ronda el valle donde hace mucho se perdió:
Y sí, a su lado camina su amoroso caballero
Aún en sus muslos sus acostumbradas abarcas son usadas,
Y a través de esas abarcas, todavía andrajosas y rotas,
Sus encantos atrasados destellan un blanco sobrenatural.
¡Ah! así a través de las nubes rotas en el alto mediodía de la noche
¡Brecha a rubios fragmentos hacia la redonda llena luna de cosecha!

Confiaré consideren reimprimidos estos sonetos sólo para propósitos biográficos, y no por sus méritos poéticos.





<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]