jueves, junio 16, 2005

Fantasy Island at last

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Por fin el Sr. Lic. PhD. Arq. Exc. His nothingness Presidente Dr. Leonel Fernández Reyna aprobó la construcción de la Isla de la Fantasía sobre el feo mar que nos obligó la naturaleza a aguantar por tanto tiempo.

Por suerte para los dominicanos nació en este país un Lord Sidius, un Sauron, un Hitler que con el simple acto de firmar un papel borrará lo que tantos años le costó a Natura, si usted cree en la ciencia, o a Dios, si usted es cristiano, o a Uranio, si usted es Telépata, tallar: la costa de Santo Domingo. Calígula would have blushed.

Atrás quedarán los días en que al pasar por el malecón nos invadía el desaliento al observar el mar de un azur insolente. Pronto podremos levantar el espíritu mirando las paredes de inmensos rascacielos full of rich and ugly and famous and cheap and chopos and botox people. Ojalá no se forme Al Qarajo, una rama dominicana de Al Qaeda, que estralle par de avionetas contra la gloria de los hombres.

Imagínense, esta obra cambiará el paisaje, esta obra será de 400 millones de Euros = 12 mil millones de pesos. Ya sé que los inconformes de siempre, los que no trabajan y viven en la calle en contra del progreso, murmurarán que alguna que otra comisión quedará en los bolsillos de los Comesolos. Pero, ¿qué importa que al Presidente y lores y loros del imperio les toque 500 ó 600 milloncitos de pesos? Nada, comparado al desarrollo de emplear 30 mil negros que carguen blocks, varillas, cemento. Los inconformes deberían criticar que no se aprovechó este acuerdo con los españoles para revivir a Nerón, quemar la Zona Colonial, construir un coliseo gigante y llenarlo de leones, osos y canguros que nos den lecciones de aeróbicos, tae kwon do, power pacer.

Es un sueño hecho realidad. Ahora el arquitecto Bofill, related to Paulina's boyfriend, I guess, podrá montar malls en barcos desde Miami y anexarlos a la Isla de la Fantasía. Y no importa que Tatoo se haya suicidado. Aquí tenemos el enano más chiquito del mundo, Nelson de la Rosa. Lo vestiremos de mojiganga con traje y sombrero plateado y sobre un hombro del Emperador de todas las cosas vivientes aullará: "Leonel, digo, Presidente, perdón, Jefe, Jefe el avión".

Y al mar está bueno que le pase. En lugar de ponerse a repartir picapollo y pescado y romo a todos los dominicanos y formar un partido y aliarse a Balaguer y jugar basketball con un "banquero" y robarse todo el dinero que le pase por delante, nada más vive saliéndose de sí mismo a cada rato (thanks Neruda for your Ode). Dice que sí, que no, que no, que no, que no, que sí, en azul, en espuma, en galope, y vuelve a decir que no. Por eso me alegro de que gracias a una firma del Emperador de los mares y de los cielos, los hombres sucios entrarán en el mar, y con cuchillos de fuego le cortarán las olas, y un hilo atómico guardará su cintura, y sembrarán plantas de cemento y acero en su jardín profundo, y pasearán por su piel escupiendo, y lo domarán, y le dominarán el alma.





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