jueves, septiembre 15, 2005

Fill it up, just in case...

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La medida para ahorrar gasolina de que los carros públicos transiten un día unos, otro día otros, es muy acertada. Especialmente eso de pintarles la capota de amarillo y verde. Un día salen los amarillos, otro día los verdes. Esta es la mejor medida de todas. Y la forma de llevarla a cabo no admite críticas. Es mucho mejor los colores que eso de placa par o none, porque iban a durar meses enseñándole a los choferes, sin ánimo de ofender, y a los AMET cuáles números son pares y cuáles nones. Y si algún vivo mencionaba un número primo..., bueno.

CHOFER: Qué bueno que eto e con colore, porque ayer tuve una dicusión con un AMET de si mi placa era pare o none y no llegamo a na...
MIRÓN : ¿Y cómo termina tu placa?
CHOFER: Termina con el número 7... Creo que eso e pare y none porque se divide entre 2 y sobra uno...
MIRÓN : E mejor con lo colore sí, amarillo y verde, ¿cuál te toca?
CHOFER: Tamo decidiendo eso en el sindicato, a lo que le gutan lo mangú con plátano verde, pintamo la capota de verde, y a lo que le guten lo patelone de plátano amarillo, la pintan de amarillo...

El hombre ha trabajado toda la semana, o el hombre no ha dado un golpe en la semana entera. La ciudad está full de gritos. Santo Domingo se queja de los apagones de 15 horas, de las balas perdidas, de las envolturas de skimice en las calles, del sol que quema hasta los lagartos debajo de las piedras. El hombre quiere salir de la ciudad, amanecer con el mar a dos pasos, dormirse arrullado por las olas y que no sea un cd de aromaterapia. El hombre decide irse de fin de semana con los amigos.

Para ahorrar gasolina, por Katrina, deciden irse en un sólo vehículo. Claro, es una yipeta para que todos quepan. Deben llenar el tanque antes de las ocho de la noche del viernes porque si no uno de los guardias que protegen las bombas de gasolina, haciéndote sentir como si vivieras en Bagdad y para estar a la moda con New Orleans, les puede disparar una ráfaga de balas con su ametralladora.

La carretera es una risa. Beben porque aquí se bebe y se maneja y este es el único país con un Drive Thru de bebidas alcohólicas y pocos accidentes pasan porque los ángeles de la guarda de los dominicanos trabajan 24 horas al día.

Llegan. Parecen otras personas transformados por la alegría de sentirse en la playa. A ninguno le duele el cuello, o la espalda, o la cabeza; ausencia de gastritis. Se sientan en la arena frente al mar y recuerdan y crean anécdotas y beben hasta el amanecer.
Se levantan a las 2 de la tarde del sábado y, aún con resaca, son felices debajo de unas palmeras donde les sirven cangrejos rellenos y arroz con puerro bebiendo cervezas.
—Oye, ete tanque ya ta marcando que le falta gasolina.
Bueno, a reality check. La nueva medida de ahorro estipula que desde el sábado al mediodía no se puede vender gasolina, hasta el lunes.
—Pero, ¿y qué vamo hacé?
—Yo no puedo faltá al trabajo.
—Si yo falto un día me botan.

Averiguan en el pueblo y la gente opina sobre lo que no hicieron:
—Lo que utede debieron hacé era llená par de tanquesito y traelo atrá...
—Pero eso e muy peligroso, con ete sol y gasolina no e bueno esa vaina, puede eplotá...
—Y yo que trabajaba en una TEXACO en el turno de la noche y lo domingo, y como yo hay mucho en el paí, ¿qué vamo hacé?
—Oh, rompe vidrio de carro y roba radio caballo.

El que aprobó esa medida parece que está en contra del turismo interno. El que aprobó esa medida debería aprovechar ese momento de imbecilidad inmortal y, as my pal Maus said, prohibir "La Gasolina" de Daddy Yankee porque el estribillo de esa canción incita al consumo con eso de "A ella le guta la gasolina, dame má gasolina". El que aprobó esa medida usa helicóptero. El que aprobó esa medida tiene gasolina para él y su corte las 24 horas al día. El que aprobó esa medida vive en una burbuja. El que aprobó esa medida olvida que en este país eso lo único que hace es que se consuma más gasolina por la teoría del "Por Si Acaso":
—Por si acaso déjame llená el tanque, aunque ante yo echaba namá medio tanque...
—Por si acaso déjame llená el tanque porque yo no sé si mañana yo haga algo aunque nunca hago nada...
—Por si acaso déjame llená el tanque , aunque yo na má voy al colmadón de la equina y ahí me fían...
—Por si acaso déjame llená el tanque que tal vez venga un tsunami...

Bueno. Los vacacionistas efímeros consiguen que un motoconchista los lleve a un lugar donde antes mataban cerdos y donde ahora, con el olor a morcilla impregnado en la tierra y las tablas, al lado de una letrina donde duerme una gallina de nombre "Molleja" que fuma y por 20 pesos da los números de la lotería, bajo una luz sórdida, una señora llamada Especulación Amparo vende gasolina a 250 pesos el galón, y con actitud de "Te estoy haciendo un favor". No vende más de 4 galones a un mismo esclavo.

Ya nuestros héroes han perdido el sábado. Deciden tratar de regresar a la capital y no esperar el domingo. En la carretera, con el aire acondicionado apagado, se prende el bombillo de la gasolina otra vez. Se paran, pasando Nagua, en una mesa adornada de mangos, cocos fríos, semillas de cajuil, piña, batata asada. Lo atiende un señor llamado Especulación Vial, quien les dice en un susurro, como si estuviera vendiendo el protegido carey:
—También vendo gasolina, a 300 peso el galón, me quedan tre galone...
Los amigos ven el cielo en este abuso de precio. Compran mango, beben agua de coco y hasta bromean con la situación.

No les diré cómo tuvieron que entrar en La Vega, discutir con un hombre que les sacó un machete porque creía que eran unos bebedroga interesados en la virtud de su hija; no les diré cómo dieron una vuelta grandísima por Cotuí para que los engañaran con gasolina mezclada con ron y con agua y con guarapo de caña; no se imaginarán cómo se les dañó la yipeta por esta gasolina alterada y cómo llegaron el domingo en la mañana, cada uno por su lado, a la capital. Si les diré que todos maldicieron a Faraonel por tomar esta medida y que todos juraron no salir de la capital aunque se mueran de calor por los apagones y se les pegue una bala perdida mientras agonizan noche a noche, crucificados sin clavos de metal, en sus camas.





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