jueves, octubre 27, 2005

A Gift from Heaven

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El hombre no tiene trabajo hace más de 6 meses. Piensa que un hoyo negro lo ha atrapado. Las deudas son sustos constantes que se manifiestan en avisos legales y llamadas telefónicas automáticas en la madrugada: "Mensaje para USTED tiene 7 cuotas vencidas." Ha pedido prestado a todomundo. En los cuatros colmados ya no le fían. No sale de su casa, hace mucho que una mujer no repite su nombre con los ojos cerrados, podríamos decir que está pasando hambre. Encuentra una libreta de ahorro del Banco Popular inactiva hace más de un año. El balance es de 23 pesos sin contar los intereses. Llama al banco para comprobar el balance esperando un milagro financiero:

—Sí, su balance al día de hoy son 100,031.73 pesos.
—¿Cómo?
—Su balance al día de hoy son cien mil treinta y un pesos con 73 centavos.
—¿Etá segura que metió el número que le di? ¿A nombre de quién etá esa cuenta?

No había dudas, la cuenta estaba a su nombre, ese era el balance, un milagro de 100,000 pesos había sido depositado a su cuenta por un ángel, y él no le había rezado a Dios desde su tiempo como monaguillo en la iglesia Nuestra Señora de Fátima en Bonao. El hombre se pasea como un ratón que huele el queso detrás de una pared. No encuentra sitio. Llama a un amigo para consultarle. El amigo, visitador a médico, que le paga el teléfono para que lo llamen ahí, llega con una cerveza en la mano y muchas muestras médicas en el maletín. Se sienta sudando, tiene acidez por el stress que le causa estar casado y tener una novia en cada pueblo que visita. Su esposa sospecha y está embarazada de cuatro meses; su novia principal presiona un compromiso y sospecha que está casado. No encuentra excusas para ninguna de las dos.

—Me toy volviendo loco, yo me tengo que divorciá...
—Oye hablamo deso depué, oye lo que me ta pasando...

El amigo lo escucha y con toda la sabiduría de un discípulo del Dalai Lama que ha reencarnado varias veces le dice:
—A mí no me guta da consejo, porque hay que tar en lo pie del otro pa sabé qué hacé uno en cada situación, tú sabe que yo soy un tipo que no me gutan lo rebú, pero si yo fuera tú ya hubiera sacao ese dinero hoy mimo, eso e un regalo del cielo, sácalo y prétame 30 mil peso que necesito urgente —concluye tragando un antiácido rosado que le causa una mueca de asco, que ayuda a bajar con un trago de cerveza.

Dicho y hecho. El hombre espera que amanezca, se pone su mejor ropa y arranca para el banco. En el carro público, lo que él toma por una señal divina, discuten sobre un maletín de dólares que apareció milagrosamente en el aeropuerto y que fue devuelto intacto, a la administración, por un sargento al que le dieron las gracias ganándose la recompensa de salir en el periódico y en los noticiarios de la noche.

—Eso e lo que se llama ser un pendejo, si yo me encuentro un dinero así eso e un regalo del cielo, y depué se quejan que Dio no lo ayuda, ¿y qué e lo que eperan?, ¿que Dio baje él mimo y le ponga el dinero en la mano? No ombe, no sea tú pendejo...
—Eso mimo digo yo, si yo fuera la eposa de ese animal lo boto por pendejo, pa que otro se lo robe como vacer el aminitrador del aeropuerto me lo cojo yo pa mí...
—Yo soy evangélico, yo puedo hablar, nada de lo que entra por la boca hace daño si no lo que sale dice la Biblia, ese dinero de seguro viene de negocios turbios, yo lo tomaría para hacer el bien, después de darle el diezmo al pastor, me iría en peregrinaje por todas las playas de la isla, para llevarle el Verbo y las buenas nuevas a las turistas alemanas en tangas, y a los sanky pankies que venden sus cuerpos negros y musculosos a mujeres rubias por una promesa de viajes, me compraría otro megáfono que este no suena muy duro, además, trat
—Sí sí hermano, pero apunte ese aparato pa otro lao y saque la mano de ahí que me etá agarrando la cédula...

El hombre llega al banco, la puerta se abre automáticamente y él da un brinco con el corazón en la garganta. Siente que todas las miradas son para su sudor. Imagina que el guachimán hizo una seña sospechosa a una cajera. Se acerca a llenar el retiro y tiene que escribir cien mil pesos varias veces. Otras personas esperan el lapicero. En la fila habla con desconocidos sobre hijos que no ha tenido, sobre un origen de caballos corriendo al atardecer en una pradera verde full de mariposas amarillas y blancas vacas heredadas, sobre países visitados en Discovery Channel. "Próximo", dice la cajera evitándole continuar el ridículo.

—Buenos días.
—Saludo, quiero hacé ete retiro.
—Sí, permítame, un momento por favor, veo que hizo este depósito sin libreta, déjeme primero actualizar su libreta, sí, ahora déjeme mandar a buscar aprobación —dice amablemente la cajera y le pasa el retiro y la libreta a un mensajero. Procedimiento habitual que el hombre toma por sospecha. Quiere correr, los pies no responden. Observa como su libreta viaja de mano en mano hasta llegar donde un joven que acaba de recibir una promoción a Oficial de Servicios al Cliente y que tiene orden de tratar de convertir en depósitos a plazos a 160 días todos los retiros sobre 20 mil pesos: el banco necesita liquidez para mantener el encaje legal, whatever that means. Este joven ha descubierto que le gusta sacarse las cejas, 12 pelos de lado y lado, con unas pinzas. En todas las conversaciones trata de meter las palabras "color, hormiga, matemática, financiera, menester, rave".

—Buen día, siéntese, siéntese, ¿desea un café? Es menester que nos conozcamos, yo soy su oficial de cuenta, creemos que lo mejor para su economía es depositar la cantidad que usted desea retirar en un depósito a plazo fijo a 160 días, es la mejor época para ahorrar en los bancos más cuando el jefe del FBI le ordenó a Faraonel que continuara la causa a los banqueros que cometieron la indiscreción de hurtar más de 80 mil millones de pesos a sus ahorrantes y cantidad que pagó cada uno de los dominicanos y ahora estos banqueros están en villas en las playas porque juegan basketball con el presidente Leonel Fernández Reyna, digo, Faraonel, y cuando yo estudié Matemática Financiera comprendí que no hay nada mejor para el futuro que ahorrar, porque si no será color de hormiga, además, cuando abra su certificado le daremos una taquilla VIP para la fiesta Rave que hará el banco en su parqueo con motivo de Halloween donde todos sus ejecutivos vendrán vestidos de monstruos...

—Excúsenos, ¿cómo lo quiere?
—¿El qué?
—Que cómo desea el dinero, ¿en qué billetes?
—Jajaja, claro, sí, jajaja, yo, ayer, eh, la navidá que viene, jajajaja, bueno, en bibibillete de quiquiquiniento y mimimil y cicicien...

El hombre paga la luz, 3 meses de renta, dos colmados y ya. Se va de safari por todas las tiendas de Daimond Plaza. Invita a cenar a un restaurant italiano a una divorciada del barrio que le hacía ojos bonitos. Se va con la divorciada de fin de semana para Bávaro Sunscape a disfrutar de unas vacaciones bien merecidas para su cerebro. El hombre vuelve a vivir.

El amanecer del lunes abre los ojos sintiéndose una línea repetida mil veces en un libro de auto ayuda: "Yo Puedo." A las doce tocan la puerta. Abre en pantaloncillos esperando encontrar a la mujer que vio desnuda, por primera vez, bebiendo Moet Chandon en la playa a la luz de una luna grande grande como una montaña.

—Sí, buenos días, somos del Banco Popular —lo saludan tres hombres con sacos oscuros y gafas oscuras, detrás de ellos el Oficial de Servicios al Cliente con una camisa rosada preciosa.
—Jajaja, eh, jajaja, sí, yo, ayer, la navidá que viene, jajajaja, bueno, ¿hay un eeerror con mi cucucuenta?





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