miércoles, diciembre 07, 2005

At Villa Trina

No importa que usted sea nacionalista, anexionista, comunista, derechista peledeísta, derechista reformista, derechista perredeísta, católico, evangélico, musulmán, antihaitiano, terrorista, kamikaze, la visión de un ser humano haitiano descuartizado por una turba de dominicanos con machetes es una imagen perturbadora, y que duele.

No puedo imaginarme lo que sintió ese hombre en Moca: veinte brazos dominicanos lo agarran, el haitiano grita, forcejea, un dominicano le da un palo en la cabeza, treinta brazos dominicanos lo arrastran, un dominicano lo patea en la cara, un dominicano le tira una piedra, un dominicano le rompe la ropa, un dominicano da el primer machetazo, el haitiano llora pidiendo misericordia, un dominicano da otro machetazo que le corta el brazo de cuajo, un dominicano lo golpea en la columna, un dominicano da otro machetazo que le abre el estómago, un dominicano lo patea en la garganta, un dominicano da otro machetazo que le abre la rodilla, un dominicano lo patea en la boca, un dominicano da otro machetazo en el pecho, un dominicano lo patea en el oído, un dominicano da otro machetazo que le separa el hombro, un dominicano da otro machetazo dos dominicanos dan otro machetazo cinco dominicanos dan otro machetazo diez dominicanos dan otro machetazo veinte dominicanos dan otro machetazo treinta dominicanos dan otro machetazo nueve millones de dominicanos dan otro machetazo y pedazos de un ser humano son encontrados en una finca en Villa Trina.

Si la irrealidad es un atributo de lo infernal que parece mitigar sus terrores, como escribió Borges, esperamos que este pobre haitiano pensara que estaba en una pesadilla y que iba a despertar en un mundo mejor; que su cerebro no lo dejara asimilar el acto de bestialidad, de ignorancia, de maldad, de odio de que era víctima; que sus pupilas no lo dejaran registrar esas últimas imágenes con las que iba a dejar esta vida.

Y este linchamiento es un supuesto acto de venganza por la muerte de un comerciante dominicano por un haitiano. Ahora vemos la noticia de que tres dominicanas fueron heridas por haitianos que trataron de violarlas. Esperemos que tres haitianas no sean violadas y linchadas. Que la Policía haga su trabajo, que la Justicia haga su trabajo, que se condenen los culpables con todos los años de cárcel de una sentencia en un juicio. No que se justifique un crimen por un crimen cometido por otros que comparten una nacionalidad.

Y este linchamiento es un crimen colectivo, la manada de demonios que lo perpetró, en las palabras de Stephen Crane, no es más que el ápice del movimiento nacionalista que lo planificó. Somos culpables todos:

Es culpable el Dr. Vincho Castillo por azuzar a los perros del nacionalismo en la mañana en el programa del Sr. César Medina en la televisión y en la tarde ir al programa del Sr. César Medina en la radio a defender al Sr. Ramoncito Báez acusado de robarse este país dos veces y media.

Es culpable la Sra. Consuelo Despradel por gritar desaforadamente contra una raza que es mil veces mejor que ella.

Es culpable el Sr. Harold Priego por caricaturizar en Diógenes y Boquechivo a los haitianos como híbridos entre un mono y un monstruo que piden limosnas y desean este territorio.

Es culpable el Dr. Leonel Fernández por mantener desde el gobierno una política de racismo, de irregularidad e injusticia en la frontera.

Es culpable el empresario que contrata con salarios de hambre a los haitianos para después llamar a Migración y no pagarles. 

Es culpable la Iglesia Católica por emitir opiniones antihaitianas lejanas de las ideas de Cristo y no decir ni pío sobre este acto de satanismo puro.

Es culpable el que deja comentarios de intolerancia, imbecilidad y odio en Diario Libre ante las noticias de haitianos, que va a dejar comments aquí para fomentar el odio, y claro, anónimos.

Es culpable el que se siente orgulloso de ser dominicano cuando David Ortiz pega un homerun en Boston y no se inmuta cuando otros dominicanos cometen esta atrocidad en Villa Trina.

Es culpable usted que lee esto sin sentir ganas de llorar, sin sentir vergüenza.

Soy culpable yo que nací en República Dominicana y no estoy en la calle con una pancarta y un megáfono.

Sólo quisiera saber lo que pensaríamos los dominicanos si en Puerto Rico una turba de boricuas descuartizara a un dominicano porque otro dominicano es acusado de asesinar a un boricua.





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