jueves, febrero 02, 2006

Still in the South



La costa de Barahona es preciosa, y el restaurant del Hotel Caribe, además de exhibir cuadros con gaviotas y palmeras y yolas en 3D, sirve un sabroso desayuno de mangú, of course, con cebolla, jamón, queso y huevos fritos capaz de sellar por 10 horas el estómago de un maratonista o de un turista alemán de 7 pies que se levanta a las 6 y se pasa la mañana jugando volleyball y montando caballos y buceando y corriendo cinco kilometros y haciendo aeróbicos en la piscina y aprendiendo a bailar merengue y salsa y bachata y reggaetón en la arena y tirándose en paracaídas y escalando una montaña y dejando sin comida a los que se despiertan después de las 12.



Decidimos dejar el viaje para Bahía de las Águilas para el otro día. El guía vegetariano del grupo aconsejó el balneario de Villa Miriam, donde uno entra al agua y se le desaparecen los testículos al segundo, y si dura más de una hora adentro, el agua congelada le convierte el pene en vágina sin necesidad de bisturí. Pero no, Villa Miriam estaba reservado para ese día y para el otro. El guía vegetariano aconsejó el balneario de San Rafael, un poquito más plebe, pero igual de frío.

Entré al agua a la 1:15pm, salí del agua a la 1:18pm. ¿Por qué el síndico o el gobernador de Barahona no coloca un calentador gigante en todos los balnearios de la zona? No entiendo. Y no vale Brugal, Whisky o Vodka, qué frío hace mi hermano. En un lado unas doñas cocinaban con leña. El fuego del fogón me atrajo como una jumeadora a un mosquito. Casi toqué las llamas. Josefa, la musa del merengue "El marío de Josefa, sólo come pescado, si le dan otra cosa, lo rechaza embravado", preparaba unas pelotas de yuca con meros frescos para los bañistas de la capital.

—¿Qué pecao son eso Josefa?
—Mero...
—Mero mero mero mero...
—Sí, pero no Homero Simson —dijo Josefa entre risas demostrando que hasta en el olvidado Sur Homero Simpson tiene seguidores. Los bañistas, incluyendo el guía vegetariano, estaban salivando más que un anónimo perro kakhi al lado de una fritura en Villa Mella. Nada da más hambre que el río y la playa, y el olor del pescado frito te llega hasta la médula. "No tenemos por qué comer aquí", dijo uno de los bañistas privando en fino al ver el negro del caldero y el negro del aceite.

Llegaron los pescados con pelotas de yuca y los bañistas hicieron un acto de magia desapareciéndolos en un segundo, dejando los esqueletos de espinas como epitafios al sabor. El bañista que privaba en fino fue el primero que se parqueó al lado de las bandejas comiendo mero hasta por los ojos y gruñendo como una hiena cuando alguien tomaba el pedacito de masa que goloseaba aun teniendo la boca llena. Qué bueno es comer con los dedos, agarrar una masita de pescado, echarle un limoncito, una mordía a la yuca, ahora otra masita, un chin de limón, cuidao con esa epina...

Mirando la ausencia de etiqueta y protocolo de los bañistas de la capital a la hora de comer, un enano erudito con una gorra del Licey hablaba con una mujer Politur en cuya cara se reflejaban todas las cualidades, excepto una, la facultad de pensar como la Dashenka de Chejov:

Mujer Politur: ¿De dónde son utede?
Yo: De la capital.
Mujer Politur: ¿Y utede no son de Puerto Rico?
Yo: No, ¿por qué tú me pregunta eso?
Mujer Politur: Porque son igualito a lo dominicano.
Yo: ¡...!
Enano erudito liceísta: Pero muchacha, si son igualitos a los dominicanos es porque son dominicanos.
Yo: ¿Cómo tú te llama?
Mujer Politur: Critina.
Yo: ¿A que hora tú sale a patrullá la playa y lo río?
Mujer Politur: Depué que le cocino a to lo politur, que son como 20 y como yo soy la única mujer tengo que cocinale, aunque trabaje igual que ello en la playa cuidando turita y yo tengo el fas del comandante lo que pasa e que no me voá bucá un problema que depué me botan y dicen que e por otra cosa y yo tengo hijo pero e una injuticia que yo tenga que cocinale to lo día a má de 20 hombre siendo yo también politur y no me pagan aparte na por eso al contrario mejor me critican mi sazón...
Yo: Qué fuerte, oye una cosa, ¿y qué hay pallarriba?
Enano erudito liceísta: Antes había una cascada.
Mujer Politur: ¿Y qué e una cacada?
Enano erudito liceísta: Muchacha, ¿y tú no sabes lo que es una cascada y dependes de Turismo?
Mujer Politur: No, ¿eso e un pájaro como la cacata?
Enano erudito liceísta: Muchacha, una cascada es una caída de una corriente de agua desde cierta altura producida por un rápido desnivel del cauce.
Mujer Politur: ¿Eh?
Enano erudito liceísta: Un chorro de agua criatura, un chorro de agua...

En la playa Bahoruco las olas escupían surfistas. Unos niños nos recibieron con una exhibición de gimnasia en la arena, con una yola de trampolín jugaban el famoso juego de "Yo quiero que me pongan un yeso o por lo menos que me den puntos". El sol hacía ver las nubes fuera de foco. Una niña de moñitos con vocación de camionera llamada Adelaida Azul se convirtió en Bruce Lee repartiendo patá y trompá en medio de golpes de barriga al compás del Abayarde. Otros jugaban el deporte nacional del empanizado. Dos puercos con manchas negras se acurrucaban buscando calor contra esta fría brisa de olas pulverizadas. De repente el cielo cogió fuego, y nos despedimos de los niños, con apodos tan geniales como "Cabeza, hombro, rodilla y pie" "Buche e Pavo" "Pasao de Blanco" "Cuatro esquinas", que nos cantaron reggaetón y nos pidieron vuelvan, nos gusta recibir visitas.

Pictures by Omar Carrera Knebel






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