jueves, abril 20, 2006

The Mother


Ayer miércoles salió en los periódicos un espacio pagado por el PLD con una foto única: en algún mitin de la Alianza Rosada se ven las figuras de Hipólito Mejía, Ángel Miolán, Asela Mera de Jorge Blanco, saludados por Amable Aristy. Atrás vemos a Johnny Jones y otros reformistas.

Es una foto que no tiene desperdicios. El Sr. Amable Aristy saluda a la Sra. Asela Mera que se ríe mientras el Sr. Hipólito Mejía hace una mueca de burro. Uno no se imagina el por qué de la risa, con un partido hecho añicos, con la popularidad en la cuneta. Es posible, me dice un amigo vegetariano al que todo le parece mierda, que estuvieran divirtiéndose con los transplantes de pelo que se hizo el Sr. Amable Aristy a la edad de 98 años, una coquetería que no habla muy bien del carácter de un anciano, y que la Sra. Asela Mera le dijo al Sr. Hipólito Mejía que se ponga cabellos también, causando la mueca del burro. La verdad, conociendo los personajes, puede ser cualquier cosa, desde "Me compré un helicótero que sólo cotó 80 millone" hasta "Me gutaría que un chivo que yo tengo en Higüey lo pongan de diputado en la boleta rosada."

Hoy jueves sale un espacio pagado del Sr. Orlando Jorge Mera, Secretario General del PRD, una carta al Sr. Reinaldo Pared Pérez, Secretario General del PLD:

"Le escribo estas líneas para expresarle mi preocupación por el curso que está tomando la campaña negativa que está haciendo el Partido de la Liberación Dominicana en contra de la Gran Alianza Nacional, que en el día de hoy ha llegado al extremo de hacer una publicación en la que utiliza una foto de una actividad en la que mi madre, Asela Mera de Jorge Blanco, figura en primer plano."

La carta continúa alegando que el PLD no tiene derecho a utilizar la imagen de una madre, que no ejerce funciones públicas o políticas, en su campaña. Roberto Arlt, en sus Aguafuertes Porteñas, escribe:

"Me acuerdo que cuando se estrenó la película La Madre, de Máximo Gorki, fue en un cinematógrafo aristocrático de esta ciudad. Los palcos desbordaban de gente elegante y superflua. La cinta interesaba, sobre todas las cosas, por ser del más grande cuentista ruso, aunque la tesis... la tesis no debía ser vista con agrado por esa gente. Pero cuando en el film se vio, de pronto, un escuadrón de cosacos precipitarse sobre la madre del revolucionario ruso que, en medio de una calle de Moscú, avanza con la bandera roja, súbitamente la gente prorrumpió en un grito: 
¡Bárbaros! ¡Es la madre!"

Y así mismo repite el Sr. Orlando Jorge Mera: "¡Peledeístas, es mi madre!" Una madre que él no debió llevar a ningún acto político de este país, donde la clase política le da lecciones al mundo de robo, desfachatez, robo, inconciencia social, robo, indolencia, robo, inmediatez, robo, en fin, son unos ladrones capaces de cualquier cosa, y uno no mezcla a su madre con esta clase de señores, uno no lleva su madre a un aquelarre donde puede aparecer el mismo Satanás en la forma de un senador.

Otra cosa, ¿quién tomó la foto? Muchos dicen que el Sr. Vincho Castillo paga por una foto como ésta con las tarifas de Vanity Fair por una foto de Tom Cruise comiéndose una placenta. Yo creo que es el mismo Sr. Vincho Castillo, vestido de vieja con cofia y bata de flores, el que se introduce en las reuniones de la Alianza rosada como una víbora en una gallera.





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