miércoles, abril 19, 2006

Please students comeback to UASD


Así las cosas, el Paseo del Estudiante está vacío. La huelga de los profesores y empleados de la UASD ha hecho que los bancos extrañen a los estudiantes. No importa que se pierda el semestre, no importa que esa damnificada con deseos de ser Contadora Pública Autorizada no se tire una fotografía con su toga y su birrete en octubre. Lo que sí importa son los 10 mil pasteles en hojas, los 23 mil pedazos de pizza, las 14 mil libras de arroz que engullían los estudiantes diariamente mientras esperaban sus clases de Filosofía y Estadística II.

—Yo te voá decí la verdá, ya que no den clase, porque eso de uno dejá de i a la universidá por un me y medio y que vengan ahora a hablale a uno de Control de Calidá japoné, dique llos in tain, no hay forma de que uno coja el hilo otra ve, ya que dejen eso...

Parodiando a Nietzsche, que murió loco de remate, puedo decir: "Así habla Yanirilvys", una compañera que trabaja en un Salón Unisex haciendo manipaticuris durante el día y al atardecer coje una guagua para ir a estudiar Mercadeo en la UASD, para en un porvenir azaroso conseguir un trabajo de cajera en el Banco Popular.

Los chinos son los únicos vendiendo, inauguraron un local repleto de chofán y picapollo y los pocos empleados de la zona hacen fila con 70 pesos en la mano, pero las puertas de la cafetería-comedor 100% nos exhiben un gris oxidado que da ganas de llorar; las cunetas lucen desoladas sin los platos foam embarrados de cachú y mayonesa. ¿Por qué? Porque los profesores piden un 30% de aumento salarial ahora y el gobierno quiere darles un 20% el año que viene.

—Yo soy profesor de Metodología Científica I, y es muy fuerte que el gobierno le ofrezca a uno un 30% de aumento y que ahora salga con un 20% para el año que viene, porque para sus yipetas y sus casas de playas sí hay dinero, porque para un Metro que no resolverá le problema de transporte del país sí hay dinero, pero para la educación no hay...

La economía nacional sufre esta huelga. Los choferes de carros públicos bajando sin un pasajero la Tiradentes o Alma Mater o José Dolores Alfonseca, las guaguas azules estacionadas una detrás de otra con hombres sin camisa durmiendo en sus asientos soñando con un mar de arroz con habichuelas, los vendedores de skimice limpiándose las uñas con una tijerita, los anónimos perros kakhis preguntándose dónde se fueron las sobras, todos desean que lleguen a un acuerdo. No podemos dejar a estos padres de familia sin sustento para sus hijos. Debemos pensar en las cosas importantes para el país, debemos pensar en las fotocopiadoras con hot-dogs a 15 pesos llenándose de telarañas, debemos pensar en los negocios de comida que rodean la UASD hoy amenazados por el monstruo de la ruina. Si quieren que no impartan clases, que los profesores no vayan a la universidad, pero los estudiantes deben regresar, aunque sea a enamorarse, a beberse una cerveza bajo los árboles escuchando reggaetón, a esperar el mediodía salivando al lado de una olla humeante de pasteles en hojas.


Picture by Engel Leonardo





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