miércoles, enero 07, 2009

A tale of two cousins

Érase una vez dos primos, Abraham y Mohamed, que caminaban compartiendo dátiles a través de un desierto. Llegaron a una encrucijada y, tomando caminos diferentes, se separaron.

Abraham llegó a la tierra de los faraones. Al principio se hizo consejero de sueños logrando mérito con su adivinanza sobre el recurrente sueño de vacas flacas y vacas gordas del faraón, salvando al reino del hambre. El faraón lo convirtió en su consentido, colmándolo de obsequios y de poder.

Los siglos pasaron, los otros faraones no tenían a Abraham en mucho aprecio, así que un día lo condenaron a él y progenie a la esclavitud, a la construcción infinita de pirámides y obeliscos.

Los años pasaron, Abraham y progenie, liderados por Moisés, lograron la libertad con hazañas maravillosas como una lluvia de sapos en mayo, como la oscuridad repentina del cielo, como la muerte de todos los inocentes primogénitos del reino del faraón, como abrir medio a medio el Mar Rojo.

Abraham y progenie, liderados por Moisés, acompañados de burros, ovejas, chivos y locura, se internaron en el desierto hacia lo desconocido. Parece que se perdieron, que siguiendo una nube con forma de pollo hacia la tierra prometida (nadie sabe por quién) pasaban por las mismas dunas una y otra vez. La progenie de Abraham no estaba muy contenta. Eso de andar cuarenta años bajo el sol rodeado de arena caliente enferma de los nervios a cualquiera. Pero he aquí que un mal día divisan una tierra con uvas, cuidada precisamente por el primo Mohamed.

—Shalom, soy Abraham y he regresado a mi tierra
—¿Eh?
—Que esta tierra es mía, que me la prometieron
—¿Quién?
—Una zarza en llama con voz engolada que era Dios
—¿Eh?, bueno, deja ver el título de propiedad entonces
—No, con la promesa de Dios es suficiente
—Bueno, pues aquí se va a pelear

Y empezó la guerra, el odio. Y aunque Abraham y progenie fueron masacrados en el holocausto alemán, atrás quedaron esos años. Hoy son los judíos los que masacran al pueblo palestino, a sus primos pobres que no tienen la ayuda ni el apoyo de los gringos con sus misiles y madrebombas.
¿Dónde están las protestas de los gobiernos del mundo, enérgicas, claras como la del divo/loco Chávez, sobre esta masacre?
¿Dónde está la resolución de la ONU sobre esta barbaridad? Ah sí, emitieron una, sin la firma de Estados Unidos, of course, pero nadie la ha leído porque la enviaron a un email (Chosenpeople@aol.com) cuyo Inbox está lleno.
¿Dónde está Bono? Ya a Mandela lo soltaron hace mucho, ya las calles tienen nombre, ya Bono se pasa las tardes escribiendo la versión de Spiderman para Broadway.
¿Por qué los artistas no hacen un show para detener esta carnicería?
Porque los judíos son dueños de todas las disqueras, y de Hollywood.

Rimbaud, con la visión de Gaza en el 2009, escribió en 1874:

Soy el santo, en oración en la terraza,
cuando las bestias llegan hasta el mar de Palestina.
Los senderos son ásperos.
Los montículos se cubren de retamas.
El aire está inmóvil.
¡Que lejos están los pájaros y las fuentes!
Esto sólo puede ser el fin del mundo, al avanzar.

Pobre Palestina, ese ángel fieramente humano, como dice un graffiti en una columna de un puente seco en Santo Domingo, cerca de la Duarte con París.





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