viernes, julio 14, 2006

Third post to Telemachus

Hijo bienamado, espero que te lleguen mis palabras y, aunque lejos, tú y tu madre perciban mi infinito amor en cada letra.

Continúo en la isla llamada Quisqueya. Las noticias diarias me hacen ver que este país está en guerra, me hacen ver que este país se ha vuelto una extensión del Oriente Medio, sin las justificaciones estúpidas de la religión y el petróleo. Cuando veo CNN me doy cuenta de que muchos de los horrores que sufren los habitantes de la antigua Bagdad suceden aquí día a día.

Y la guerra siempre trae desgracias: los amigos mueren por hombres asquerosos; las mujeres son violadas por hombres asquerosos; los niños y los ancianos son secuestrados por hombres asquerosos; la ciudad se destruye por hombres asquerosos. Pasando la Duarte, por debajo del elevado, cualquiera puede ver que aquí tiraron una madrebomba, y los hoyos del Metro son más profundos que cualquier cráter causado por un misil.

La situación está fuera de control, el país está perdiendo la guerra contra la delincuencia batalla a batalla. Compran alimentos y comprueban las raciones de agua para pasar la semana, aseguran puertas y ventanas con verjas hasta en el décimo piso, y como quiera el enemigo penetra sus murallas, y como quiera los dominicanos son asesinados por dominicanos en una concurrida avenida bajo la mirada atónita de un rayo de sol.

Los clamores no cesan, los ataudes escasean, las letanías son infinitas: "Hoy asaltaron a mi tía y la arrastraron por toda la calle El Conde por una cadena de plata"; "mañana mutilaron a mi suegro exigiendo un rescate de millones"; "ayer violaron a dos mellizas primitas mías en un cañaveral de Bayaguana"; "pasado mañana mataron a mi sobrino estudiante de la UASD robándole 53 pesos y un calendario del 2004".

Este país está en guerra, y parece que las autoridades no pueden contra la delincuencia, dejando en las anónimas manos del pueblo la estrategia para la victoria.

Este país está en guerra, y cada día hay más armas en las calles, armas que sólo sirven para caer en poder de los delincuentes tarde o temprano.

Este país está en guerra, y esta guerra empezó cuando Faraonel permitió la entrada de los deportados que sólo han regresado a esta hermosa tierra a poner en práctica toda la criminalidad aprendida durante años en las calles de Estados Unidos.

Este país está en guerra, y la solución no es el famoso grito de "Mano Dura" que hace eco en la Policía para abusar de los inocentes; la solución no es instaurar la pena de muerte que los guíe definitivamente hacia la barbarie; la solución no es limitar la hora para vender bebidas alcohólicas, raras veces los delincuentes están borrachos mientras cometen sus atrocidades.

Este país está en guerra, y no luchan contra un invasor, no luchan contra los troyanos o los tártaros o los gringos o los indefensos y necesitados haitianos. No, es una lucha entre hermanos, es una sorda guerra civil donde la victoria no significa el fin de la esclavitud, no significa el derrocamiento de un tirano, no significa el retorno de una infiel mujer hermosa. No, la victoria, es decir, el premio por la muerte de un ser humano, muchas veces se reduce a un teléfono celular usado.

Este país está en guerra, hijo bienamado, y los buenos están perdiendo.

Dile a Penélope que la adoro, que cada paso que doy lo doy hacia ella, que pronto estaré en un continente más cerca de ustedes, que ya he terminado mi tiempo en esta isla que está sola. Recuerda a Brodsky: "An island won't know how to spell the word 'daughter', itself an orphan."

Tu padre que te ama,
Odiseo.





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