sábado, octubre 13, 2012

Single ride


Antonio es su nombre, pero todomundo le dice Tone. Toda la vida viviendo en Matayaya, hasta que un hermano, ciudadano, le hizo el sospechoso favor de pedirlo, y después de varias inyecciones, una fila de 12 horas en el sol, rodeado de sogas, mucho insomnio y algunas lágrimas, se despidió de su mujer hijos vecinos y se montó en un avión por primera vez, hacia Nueva York.

Tone llegó con el otoño, descubriendo en sus huesos que en Nueva York, contrario a un poema de Edgar Lee Masters, el verano no mengua, termina, y el frío es tu sombra convertida en un demonio de hielo que te abraza cada tres pasos, y el frío es el ubicuo hijo de la gran puta viento esperándote en las esquinas para romperte los labios y cortarte las mejillas, y el frío es sentir que tus manos son las manos de un muerto.

Tone sólo trajo una maleta, cargada con aguacates, dos botellas de ron, tres pantalones, cuatro camisas, y diez pasteles en hojas enviados especialmente para un primo que vive en el Bronx. Desde que entró al apartamento del hermano en Brooklyn sacó los pasteles en hojas y los puso en la nevera. Ese apartamento fue todo lo que vio por cinco días, a veces se paraba en la ventana y observaba cómo una china muy linda esperaba que su perro cagara, y después, sin muestra de asco visible, recogía la mierda con una fundita plástica mientras hablaba por el celular: "是, 我明天将去, 但我将带来一些食物和医学."

El primo del Bronx llamó desesperado por sus pasteles en hojas, no podía esperar hasta el weekend, le dijo, convenciéndolo de que el subway era un juego de niños que hasta un imbécil podía tomar, todo era números, letras y colores, al final agregó un regalito de 20 dólares cash money, tú sabe, de bienvenida.

—Pero Tone, tú na má tiene que i a la parada que queda en la 53 con cuarta, facilísimo, de ahí tú te sube en el N o el R y te lleva hata Union Square, o te puede quedá en Pacific también, y de ahí tú te sube en el 2 o en el 5 y te queda en la E-180, no te preocupe que to ta señalisao, facilísimo, tú na má tiene que ta pendiente, e depué de Intervale, de Simpson, de Jackson, de Westfarm, no te preocupe, ademá uté tiene una boca, pregunte cualquier cosa que aquí to el mundo habla epañol, e facilísimo, ademá Tone coñazo, uté fue guardia, ¿te va a meté a pendejo ahora?

Llegar a la parada fue facilísimo, eto de la calle con número en lugar de nombre e un éxito, pensó; se sentía muy bien, caminaba mirando cien cosas al mismo tiempo, cuando todomundo supiera que él llegó solito al Bronx lo van a felicitar. Después de un boche en inglés de un empleado que le señaló una máquina, después de pararse a mirar la máquina por varios minutos y leer y releer el mensaje de "Si ves algo, di algo", una boricua lo ayudó enseñándole cómo introducir los dos dólares para obtener su tarjeta de single ride, indicándole además la sucia plataforma donde podía esperar el tren.

"Ese e sel N nene", le dijo la boricua. Tone entró, cuánta luz, pensó, cuánta gente, pensó, stand clear of the closing doors please, dijo una voz y las puertas se cerraron. Las imágenes no le cabían bajo los párpados, la sensación de estar en un sueño le puso una expresión de asombro en la cara: ojos sin pestañear, boca abierta, respiración cortada. ¿Qué lo abrumaba? Tal vez ese abrigo amarillo con el signo de dinero estampado mil veces, tal vez esa bufanda con dólares dibujados una y otra vez, tal vez ese hombre sin quijada y bigotes de morsa mirando a todomundo con desdén, tal vez ese idioma que hablan esos hombres con turbantes oliendo a sándalo, tal vez esa demostración de cariño de esa mujer sacándole gusanos de la cara a ese hombre, tal vez ese terrible presentimiento de ser el único en esta multitud que no tiene la más mínima idea de dónde está, qué hago aquí, a quién le pregunto Dios mío, quiero regresá a mi Matayaya, Virgen de la Altagracia toy perdío perdío.

Tone decidió quedarse en la próxima parada y tratar de encontrar a alguien que lo salvara. Tone salió del tren, y en su confusión, dejó la funda con los pasteles en hojas del primo.

Voy a dejar a Tone, tal vez llegue, tal vez no, voy a seguir en el tren, por lo menos hasta que lo evacúen. El hombre sin quijada y bigotes de morsa está orgulloso de sus antepasados, está en Nueva York por unas diligencias, asqueado de respirar este aire de colores, quiere regresar a Maycomb County, por allá por el Mississippi, donde los Ewells han vivido detrás de un basurero como invitados del condado tanto en la prosperidad como en la depresión, según Harper Lee. Sí, una vez sus antepasados fueron dueños de esclavos, desde entonces los Ewells cuando le hablan a un negro le llaman "boy" sin importar la edad. Mr. Ewell mira la funda dejada por Tone, mira a todas partes tratando de buscarle dueño. En ese momento una voz del cielo le dice lo que debe hacer:

"If you see a suspicious package or activity tell a police officer
Do not keep it to yourself
If you see something, say something
And remenber that something is anything, is everything:
A man with a beard and a hat holding a bag
A bag with a beard and a hat holding a man
A three-legged chicken holding a square egg
A square egg holding a three-legged chicken
A goat with dreads singing reggae...
Remain alert, and have a safe day."

Ain't that sespiciusss package yours boy?, pregunta Mr. Ewell a todomundo, y en la próxima parada se baja e informa a un empleado del subway, llamándole "boy" también.

Aquel que llegó tarde a su trabajo ese día, aquel que fue evacuado del subway ese día, aquella que sufrió un infarto menor ese día dejándole todo el lado izquierdo paralizado, nunca sabrá que lo único que había en ese paquete sospechoso era una comida dominicana, envuelta en hojas de plátano, hecha de plátanos y carne, y uno que otro ingrediente desconocido por los expertos del FBI.


Picture by Travis Ruse





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