lunes, diciembre 11, 2006

It only matters

No importa despertar en Nueva York en un día precioso, con el sol pasándole la mano a todomundo por la espalda, sus rayos fornicando con los charcos de agua turbia para, como en una fábula antigua referida por Ambrose Bierce, engendrar nuevos gérmenes que te regalarán el placer efímero de los estornudos.

No importa visitar el paraíso de los artistas en Canal St., un edificio con laberintos de pinceles, espátulas, acrílicas, acuarelas, lienzos, paletas, pigmentos, pegamentos, papeles de colores con diferentes texturas que al ser acariciados por una mano de mujer sucia de pintura roja gimen "Qué rico".

No importa caminar en Chinatown topándote en una esquina con una china muy bonita que te susurra un enigma, alimentando a tu alma como un poema de Li Po, sonando a tu morbo como una invitación perversa.

No importa perderte en 18 millas de libros encontrando todos los poemas de T.S. Eliot por un dólar.

No importa devorar un falafel buenísimo en el carrito de Hamed's Halal Foods, en la 53 con 6ta., y que el mismo Hamed te haya dado un pedazo de pollo para ir probando al ver el hambre con que mirabas los kebabs y los gyros y el arroz y al mismo pollo.

Sólo importa saber que por fin se murió Pinochet.

Sólo importa ver The Agronomist, el documental realizado por Jonathan Demme sobre la tragedia perpetua del pueblo haitiano; sobre la tragedia personal de Jean Leopold Dominique, radio periodista, Derechos Humanos activista, l'agronome sans terre. Sí, un agrónomo sin tierra luchando por más de cuarenta años por los campesinos, por la libertad, asesinado a las seis de la mañana frente a su emisora para que todo continúe igual en Haití .


Poema-reportaje de Dominique sobre las festividades sagradas de Saut D'eau, Julio 16, 1973

Enjambre en la plaza de la iglesia
como en el pasado
los lisiados
los rotos
los mendigos
aquellos con forúnculos
los cojos
los deformes
abrumados por la necesidad
implorando a los cielos
gritando sus plegarias
cantando durante estos ocho días de festividades enloquecidas
la miseria y la falsa esperanza del hombre
la tragedia y el terror de una gente despierta
con los ojos abiertos
abiertos de par en par
todos aislados en su dolor
sus expresiones encerradas
una pared invisible rodeándolos
permitiéndoles hablar sobre sus vidas sin miedo
gritar sus plegarias a la Virgen
a los dioses africanos,
a los santos,
a los ángeles
suplicando milagros
esta crudeza,
este lodo,
esta profunda soledad
dispara un sentido de profunda servidumbre
atrapada en una red devoradora
de miedo místico y pobreza
en los límites de la existencia
y aquí y allá
como islas de entusiasmo colectivo
hombres y mujeres
muy adentro de Haití
cargan el amor de los dioses
el amor sagrado de África
esta forma de expresión
tan hondamente haitiana
empapados en las cascadas sagradas
los gritos de los peregrinos
torciendo con dolor en esta red espiritual
a la Tierra
a las aguas
a la tierra
a las plantas
al suelo
a sus frutos
al agua y al sol
hombres y dioses
vida y el sueño
realidad y dormir.

Saut D'eau
ciudad de alegría
ciudad de misterio
ciudad de miseria
ciudad de esperanza.






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