miércoles, noviembre 07, 2012

Fingerprints


Las placas brillan en los pechos de los hombres vestidos de azul; cinturas anchas luciendo más anchas por los cinturones con pistola, mace, esposa, radio, celular, macana, cantimplora, taser y otros objetos necesitados para combatir el crimen en el Bronx. No pasa un minuto sin que alguno de ellos roce el arma con sus manos, como acariciando una mascota dormida. Pasar entre este cortejo armado requiere de valor. No importa si vas a denunciar un robo; si vas a visitar un primo vende drogas preso; si vas a encontrarte con una sargento boricua que quiere presentarte a sus compañeros; si vas a que te tomen las huellas digitales para un trabajo. Siempre existe la posibilidad de una confusión. Tal vez el que dibuja a los sospechosos sólo tiene un modelo latino; tal vez hay un fugitivo con par de verrugas en la cara y bigote. 

May I help you?me pregunta una leopardo, tacos y una voz sexy de pasarse la noche entera singando hip hop. 
Yes, I came to have my fingerprints taken digo con el tono más amable que pueden producir mis cuerdas vocales, entonando el inglés recordando a Robert Frost. Necesito esas huellas digitales, no quiero volver por nada del mundo a bregar con esto. La compañía encargada de investigar tus antecedentes, background checking, me ha enviado a tres precintos, y en ninguno aparece el policía encargado de esta labor. Tengo la impresión de que ninguno quiere, también imagino que siempre hay una emergencia.
―Take a seat over there honey, they are waiting too me dijo la leopardo señalando hacia un grupo sentado debajo de unos carteles de "WANTED": todos los buscados son negros y latinos. En el Bronx vivimos los negros y los latinos, es natural que algunos de nosotros seamos los responsables de los asaltos, de las violaciones, de los asesinatos.

Saludo a mis primos sentándome en una estructura efímera y víctima. No sé quién se encarga de la limpieza, pero evidentemente está de vacaciones o preso. El piso necesita suape desde el 1955 y las sillas presentan manchas oscuras que mejor no saber qué fue. Una dominicana, un ecuatoriano y una negra parecen cartuchos de dinamita esperando el fuego. "The whole week trying, if I don't get my fingerprints taken today they gonna have to let me in jail, 'cause I ain't coming back son, no way." Todomundo desea ser un robot del futuro para llegar a esta estación, mirar a todos los policías con una mirada roja debajo de gafas negras, decirles "I'll be back", y entrar en una camioneta hasta el sótano.

Una hora pasa, los teléfonos no dejan de sonar. La leopardo camina moviendo sus caderas, sonando sus tacos tratando de convencer a los policías de que nos ayuden. "I am trying honey, don't you worry." Entra una mexicana empujando un carrito con un niño adentro y dos más lado a lado. 

Ay virgencita, me robaron el bolso con mis documentos.
Slow down, espaniol poquito, ¿no inglés?le pregunta la leopardo agarrándola de las manos.
Ay no virgencita, no hablo inglés nollora la mexicana mirando hacia el piso sucio.
I SPEAK SPANISHvoceo desde el basurero, loco por saber qué pasó, además de ayudar, of course.
Pues que yo estaba en el súper aquí mismo en Webster comprando huevos y dejé a los niños cinco minutos para buscar tomates y cuando regresé ya no estaba el bolso con mis documentos y mi dinero, ay virgencita, por lo menos no le pasó nada a mis hijitosrelata la mexicana sin saber dónde poner las manos.
Well, she was at the supermarket and left her purse for 5 minutes and when she cameback, goodbye purse with all her personal documents and money, that was down on Webster avenue.
Okay, tell her that she needs a letter from the consulate that issued her documents dijo la leopardo mirando a la mexicana con bondad. 
Sí, que usted tiene que ir al consulado que le dio los papeles y pedirles una carta para hacer el reporte.
Ay virgencita, si yo ya les llamé a ellos y ellos me dijeron que primero necesito el reporte de la policía sobre el robo pues.

Otra hora pasa. A pesar de ser las cuatro y media, la noche cae sobre la nieve reciente. En Manhattan, debajo del reloj en Grand Central, la primavera con su vestido amarillo de algodón y sus Converse está esperándome para llevarme a dar una vuelta por Central Park. Nos sentaremos a mirar los patos, mujeres y hombres en trajebaños sobre la grama. Recordaremos el desfile de moda parisino de Alan Partridge. Seremos testigos del matrimonio de una pareja asiática rodeada de cherry blossoms. Frente al apartamento donde vivía John Lennon: I'm the walrus cucu u cuchú cucu u cuchú. En Columbus Circle veremos el dinero caer sobre al edificio de Time Warner. La escarcha y el confetti sobre las aceras de granito indicarán la mejor ruta hacia la cocina del diablo y allí, parados, comeremos una pizza en una pizzería italiana mirando a Rocky rompiendo costillas de vacas en español. "Le matarás si le haces lo mismo a Apollo Creed."

"You're next papí", me despierta la leopardo, tocándome en la mejilla, suavemente, como lo haría una amante que no sea loca.





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