viernes, septiembre 26, 2008

Endless Gray

Por lo menos el día, solidario, amaneció como la situación del país, gris; en el hipotecado horizonte ese gris onettiano que solamente puede ser apreciado por los insomnes con miedo a perder sus empleos. Aguacero, viento, zapatos mojados. The rain flooded the gutters, and it made a sad sound on concrete. Afuera del Banco, comprado en la noche por otro Banco con una sucursal en el mismo frente, los empleados esperaban a la gerente. Estaban todos, los que tenían el día libre, los que pensaban llamar con gripe o diarrea que no era más que resaca, los que tenían cita con el dentista, los que siempre llegaban tarde, los puntuales.

Oh God, it’s so terrible to look for a job.
I’m too old to get a new job!
I don’t wanna go back to Georgia.
Jesus, what’s gonna happen now Lord?
Ay Viigen de la Aitagracia, y yo con un niño de tre mese en Pueito Plata y una mujei preñá en ei Bron.

Así hablaba este grupo de seres humanos unidos en esta políglota crisis financiera provocada por la avaricia de los siempre ricos y el inolvidable y largo gobierno de Bush, preocupados por la casi segura pérdida del maldito trabajo, y ya casi en invierno; y es que sin trabajo, es decir, sin dinero Mesié Rimbaud, el invierno no es la estación del comfort.

I heard they’re gonna close like 400 branches, Reduction of Redundant Roles, RRR, they call it...
Yeah, but if you have a dairy you don’t kill the cows.
What the fuck does that mean? That we are cows?
It means whatever you want it to mean motherfucker.
Señore señore, sin peliai…

La pelea entre los dos patres familias, y la gritería de los otros, atrajo a dos policías desayunando en la acera del Dunkin' Donuts. En dos minutos los camisas rotas estaban esposados y en el asiento trasero de una patrulla. No voy a decir que los primeros despedidos, ese mismo día, fueron los boxeadores, el resto les seguiría con el tiempo, no mucho.





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