jueves, enero 17, 2013

A foot here y el otro allá


Nueva York I love you. ¿Cómo es que dice el poema de Brodsky? No el de New York lullaby, Buenas Noches, don't mind the roaches, no es ese, es uno donde él pregunta qué se necesita para jurar amor a una ciudad que no es la de tu nacimiento. Creo que menciona un par de palomas blancas, la fecha de expiración de un tratado indio, el Atlántico con su larga y auto derrotada invasión.

Y es que Nueva York no es los Estados Unidos, queridos poetas devotos de la Nueva Trova cubana que no es tan nueva. Es una lástima que los terroristas y Nostradamus no se hayan dado cuenta de eso con sus ataques y sus predicciones. Tampoco es Europa, claro, ni Asia, ni África, mucho menos Latinoamérica, ¿debería mencionar Australia?

Bajé del avión en Otoño. En el JFK me esperaba mi hermano. Me sentí un newyorker desde que aterricé. Era diferente e igualito a todo el que vi. 

Mi Papá llegó a Nueva York de la misma edad que yo llegué, más o menos 37 años, y decía que no le gustó la ciudad porque llegó muy viejo. Creo que su primer trabajo fue como guachimán de factoría en madrugadas de invierno, enviando remesas a su familia en la isla. A veces, cuando camino estas rojas calles estrechas de Manhattan, creo verlo en todos los hombres con abrigos de segunda mano que nunca quedan bien y bigotes negros, ya con algunas canas, que caminan gastando el taco de un sólo lado.

El problema del emigrante es tener un pie aquí y el otro allá. Ese pensamiento de estar de paso en una ciudad donde vivirás once meses y quince días del año, por muchos años, es lo que te hace infeliz. ¿Cómo es que dice el ensayo de Brodsky? Nostalgia, simply a failure to deal with the realities of the present or the uncertanties of the future.

Sé que todos tenemos algo de Odiseo. Queremos navegar el mundo y después de muchas aventuras y mentiras regresar a Penélope y a Telémaco. Pero la cosa es que muchos de nuestros Odiseos ya tienen a Penélope y a Telémaco viviendo con ellos, ya les sacaron greencards, y, sin embargo, todavía pasan los mejores años de sus vidas soñando con un regreso a una Ítaca que no es el reino de sus recuerdos. Ahora es una Ítaca de abuelos muertos, novias de infancia convertidas en monstruos míticos llamados Doñas, framboyanes que se han secado por el óxido de los Hondas 70, caballos marrones que han huido hacia las salchichonerías. Sé que todos extrañamos el eterno sol de nuestra amada Quisqueya, pero los exiliados debemos tratar y adaptarnos al cielo roto y frío del nuevo habitat elegido, o impuesto, si queremos ser felices en esta nueva vida. ¿Cómo es que dice el poema de Brodsky? In the new life, a cloud is better than the bright sun.


Picture by Armando Álvarez





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