domingo, septiembre 19, 2010

PEPE RESTAURANT MOVIL

El letrero de la van dice "PEPE RESTAURANT MOVIL", y aunque la palabra restaurant es excesiva, la verdad es que cuando la van de Pepe se detiene, usualmente en una esquina, y Pepe abre el lado modificado para que sirviera de counter, se ofertan varias opciones de comida, siendo la más popular por mucho el spaguetti rojo con tostones. Además, fiel a su promesa, nunca está en el mismo lugar, a menos que la desgracia aparezca de nuevo en la misma calle del mismo barrio.

-Aló, Pepe, e el teniente Rito, en la Mamá Tingó de Capotillo agarraron a un ladrón, lo tienen amarrao a un paloelú, date rápido que no puedo seguil retrasando la llamada y no creo que dure mucho vivo...

Pepe es un deportado de Nueva York, y contrario a la mayoría de esos angelitos, la cárcel, como a Mandela, según Ricky Gervais, lo había reformado. Pepe no quería alquilarle la pistola de reglamento a algún policía para salir a atracar, no quería seguir delinquiendo, pero tampoco quería trabajar en una Zona Franca por unos pesitos que no dan para nada.

-Aló, Pepe, e el teniente Rito, en la equina de la tre con doce, en Herrera, tienen a un haitiano sopechoso de matal a su patrón, date rápido que hay mucho machete en el aire, tan hablando de coltale la cabeza...

Pepe recordaba las vans de Manhattan, vendiendo todo tipo de comida inventada por los seres humanos alrededor del mundo; además, como conocedor de la humanidad, sabía muy bien que en Santo Domingo, como en cualquier parte, donde se reune mucha gente se vende mucha comida y mucha cerveza. Puedo decir que la idea le fue dada por las fotos diarias en las noticias diarias en los periódicos nacionales.

-Aló, Pepe, e el teniente Rito, en la carretera de Mendoza, en Villa Faro, tienen a un hombre sopechoso de violal a una niña de tre año, date rápido que el papá de la muchachita e un salgento retirado...

Pepe sabía que necesitaba un contacto que le avisara dónde había explotado un tanque de gas, dónde un fuego, dónde un linchamiento, así que tragó hondo y una tarde de un sábado de agosto fue al destacamento de policía en la Francia, y el destino le deparó la suerte de que el teniente de turno fuera el teniente Rito, hombre inteligente que comprendió la genialidad de la idea inmediatamente, acordando recibir un por ciento de la venta por cada tragedia exitosa.

-Aló, Pepe, e el teniente Rito, en la calle primera del ventiocho de Villa Mella, otro ladrón, creo que ademá haitiano, date rápido que ya tienen pal de hora dándole pedrá y palo...

Pero esa llamada Pepe sabía que no iba poder atenderla, estaba muy lejos, en los Alcarrizos, donde una multitud tenía a un joven de 17 años agarrado mientras se robaba unos jeans que se secaban en un patio sin árboles. La actividad era un éxito, ya casi no le quedaban plátanos y se había acabado el jugo de avena con remolacha y china, sólo le quedaban como 19 cervezas. El teniente Rito volvió a llamar veinte minutos después, otro linchamiento, y Pepe, que no había leído ningún libro de administración, comprendió que el próximo paso de la empresa era la expansión. Así que invitó al teniente Rito a invertir en el floreciente negocio de la restaurantería móvil durante tragedias, y hoy orgullamente puedo decir que Pepe Restaurant Móvil, S. A., cuenta con una flotilla de 6 vans, y piensan comprar 3 más antes de que acabe el año. Le dejaron el mismo nombre después de que Pepe, mercadólogo nato, le explicó al teniente Rito que eso de "PEPE Y RITO RESTAURANT MOVIL" no sonaba como muy bien.





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