sábado, noviembre 27, 2010

Forgetfulness by Billy Collins






















El nombre del autor es el primero en irse
seguido obedientemente por el título, la trama,
la conclusión rompe corazones, la novela entera
que se convierte repentinamente en una que nunca has leído
ni siquiera escuchado,

como si, una a una, las memorias en tu puerto
decidieron retirarse al hemisferio sureño del cerebro,
a un pequeño pueblo pescador donde no hay teléfonos.

Hace tiempo que besaste adiós a los nombres de las nueve Musas
y miraste la ecuación cuadrática empacar su maleta,
y aún ahora mientras memorizas el orden de los planetas,

algo más está deslizándose lejos, la flor de un estado tal vez,
la dirección de un tío, la capital de Paraguay.

Lo que sea que luchas por tratar de recordar
no está en la punta de tu lengua,
ni siquiera acechando en alguna esquina oscura de tu bazo.

Ha flotado lejos en un oscuro río mitológico
cuyo nombre empieza con una L hasta donde puedes recordar,
bien en tu propio camino hacia el olvido donde te unirás con esos
que hasta han olvidado cómo nadar y cómo montar bicicleta.

Con razón te levantas en el medio de la noche
para buscar la fecha de una famosa batalla en un libro sobre guerra.
Con razón la luna en la ventana parece haber salido
del poema de amor que conocías de corazón.


Image by Gabriel Orozco.





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