jueves, julio 04, 2013

The Race Cab


Desde que alguien floja, "I'm not a racist, but...", algo racista viene por ahí. Having said that, yo no soy racista, pero en el Bronx sólo me monto con taxistas que hablen español. Dominicanos, boricuas, ecuatorianos, hay muy pocos mexicanos, los ticos son raros en cualquier lado, el sábado me topé con un argentino que se pasó el viaje entero repitiendo la palabra Empanada. 

Wait a minute, antes de juzgar mi, cómo decirlo, preferencia por los devotos latinos del rush hour en el Cross Bronx, déjame justificar lo que parece injustificable. De más está el repetir que no se puede generalizar, que una golondrina no hace verano, pero si cada golondrina africana, o de Bangladesh, o árabe, manejando un Lincoln negro se pierde buscando Broadway entre la 213 y la 214 en Inwood, y no tiene GPS, y no prende el aire ni con una temperatura a 100, y además le cobre a uno, siempre, cinco dólares de más, bueno, fuck that swallow. Y no soy sólo yo, y no soy sólo yo, usted se para al lado de latinos esperando taxi en cualquier calle del adorable Bronx, y escuchará perlas como esta, dichas por una doña o cualquier teenager: "No no no, ese no, que e un africano." 

Así que en el atardecer elegido para este BBQ del verano estaba yo en la Morris Park esperando un taxi que me llevara al final de Dyckman; en el parque de la marina al lado del mítico Hudson, que cumpliendo el presagio de Lorca, continúa emborrachándose de aceite, pero de cocinar, me esperaba la familia entera con una carne de cerdo tres días sazonada humeando sobre una parrilla. Es decir, ladies and gentlemen, la cita era inevitable. La temperatura rondaba los 90 grados con una humedad de 110, un clima perfecto para los fans de los patatúes con llamadas al 911. Mientras esperaba salivando, varios taxis se pararon. No no, keep going keep going, les decía con la mano. Pero ahí viene uno con un taxista que parece banilejo, hasta con gorra de los Mets, nice.

-Dale pal final de Dyckman y pon el aire please.
-Sorry, no mucho spanish my friend.
-¿Qué?
-Sorry, no mucho spanish my friend.
-Ah crap.

No sé por qué, pero inmediatamente sentí que esa gorra era un camuflaje para atrapar pasajeros latinos. Tengo muchos amigos musulmanes, lo primero que me preguntan es, "Are you a muslim brother? You look like my cousin", y era la primera vez que veía a uno con una gorra de un equipo gringo de pelota. Además, tenía puesto la Mega, sonaba una bachata en vivo con Anthony Santos repitiendo que le gusta esa vaina.

-What happened with the Mets today?
-What my friend?
-Of course. Where are you from?
-I'm from Egypt my friend.
-Wao, have you seen the Pyramids?
-Yes my friend, very overwhelming.
-I can't imagine.
-You dominicano my friend?
-Yes. Could you turn on the AC please?
-Oh no, but we have good weather, not even a hundred my friend.
-Not even a hundred my dear desert friend.

Al final me resigné al calor, recordé el delicado boche que le dio Chesterton a unos turistas decepcionados con la Esfinge después de visitar las Pirámides: "La Esfinge ha visto a Julio César, a San Francisco, y la cara del joven Napoleón. Es posible que la Esfinge esté decepcionada de ustedes".





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