martes, septiembre 11, 2012

Ancient Greeks through one's lifetime


Una clara señal de la evolución interna, producida por los años, de honor a quien honor merece es la actitud tomada cuando se lee sobre los antiguos griegos. En mi primera juventud envidiaba la valentía de Aquiles; admiraba la astucia de Ulises; me indignaba ante la desgracia de Héctor, y me solidarizaba con el amor entre Helena y París. Ahora en mi primera vejez pienso que Aquiles no era más que un asesino sin escrúpulos; Ulises un mentiroso sin ninguna integridad; Héctor sigue muriendo por culpa de otros y no por culpa de crímenes propios, y París un palomo galloloco que mientras se quemaba y veía a su gente quemarse también veía a Menelao besando a Helena, mujer griega que ya a los nueve años había sido secuestrada por Teseo y dejada con su mamá para que le echara maíz hasta su regreso, según dicen muchos, entre estos E.M. Berens en su "Myths and Legends of Ancient Greece and Rome":

"Teseo fue persuadido por su amigo Pirítoo, quien también había perdido su joven esposa, Hipodamia, a unírsele en un viaje a través de Grecia, con el objeto de llevarse por la fuerza a las más hermosas doncellas que ellos tengan el chance de encontrar... Llegados a Esparta contemplaron, en el templo de Artemisa, a Helena, la hija de Zeus y Leda, quien estaba ocupada en ejecutar los bailes sagrados en honor de la diosa. Aunque la doncella tenía solamente nueve años de edad la fama de su belleza, la cual estaba destinada a jugar una parte tan importante en la historia de Grecia, se había ya expandido a lo largo y a lo ancho. Teseo y Pirítoo a la fuerza la secuestraron, y entonces  habiéndola echado a la suerte, ella cayó sobre Teseo, quien la puso bajo cargo de su madre Etra."

Y es que cuando se lee imaginando como reales la crueldad y el dolor de estupros, saqueos y carnicería humana que emanan de las páginas épicas griegas, uno comprende que el aporte perpetuo de los antiguos griegos a la civilización no está en sus héroes guerreros, sino en sus estadistas serios, artistas, filósofos y en este caso escritores escribiendo buenas ficciones basadas subjetivamente en hechos históricos. También uno entiende el rumor que desdeña cronologías de que Homero era hijo de Telémaco, y nieto de Ulises, y por eso alabó tanto a este hombre tal vez buen general en una  guerra justificada por motivos nimios (se dice que Helena les dio excusas para invadir Troya), pero también un roedor humano en el que no podían confiar ni los de su mismo bando. Citando a Berens:

"Odiseo, famoso por su sabiduría y gran astucia, estaba en este tiempo viviendo en Ítaca con su joven y hermosa esposa Penélope y su pequeño hijo Telémaco, y estaba poco dispuesto a dejar su feliz hogar por una peligrosa y extranjera expedición de duración incierta. Por lo tanto, cuando sus servicios fueron solicitados fingió locura; pero el perspicaz Palamedes, un distinguido héroe del séquito de Menelao, detectó y expuso el ardid, y así Odiseo fue forzado a unirse a la guerra. Pero él nunca olvidó la interferencia de Palamedes y... En orden de efectuar la ruina de Palamedes, Odiseo escondió en su tienda una vasta suma de dinero. Él luego escribió una carta pretendiendo que era del rey Príamo a Palamedes, en la cual el primero agradecía al héroe griego efusivamente por la valiosa información recibida de él, refiriéndose al mismo tiempo a una larga suma de dinero como recompensa. Esta carta, la cual fue encontrada en la persona de un prisionero frigio, fue leída en un consejo de los príncipes griegos. Palamedes fue instruido de cargos ante los jefes del ejército y acusado de traicionar su país al enemigo, después buscaron en su tienda, y una larga suma de dinero encontrada, fue sentenciado a ser apedreado hasta la muerte."





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