domingo, septiembre 16, 2012

Skinny or Fat, that is not the question

Para ser amigo cercano, amante, concubino o esposo de una mujer, los hombres deberíamos fijarnos más en el apetito mismo de la damnificada, y no en si es gorda o flaca. 

Es decir, una mujer que coma mucho puede ser un problema muy grande. El mundo da muchas vueltas y cuando viene a ver uno puede encontrarse con ella en una isla desierta después del naufragio de un crucero por las Antillas Menores.

Y tener a tu lado una criatura que pique más que el sol de las doce, jodiendo por comida cada media hora, puede hacer la estadía mucho más desagradable. Para no mencionar que uno muy bien puede despertarse el segundo día, y descubrir que le falta un brazo, mientras la ve a ella aplastada chupando unos huesos extrañamente familiares, con sus ojos fijos en el mar, seguramente pensando en la cena.







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